31/01/2020
¿QUÉ ES UNA INTERVENCIÓN FORMATIVA EN CONSULTORÍA?
La mayoría de las empresas de consultoría, generalmente, operan bajo modelos de intervención eminentemente prescriptivos y correctivos.
Esto significa que los consultantes o clientes no necesariamente conocen o entienden la metodología utilizada por el consultor y, por lo tanto, solo deben aprender a implementar las sugerencias que les han sido prescritas por los especialistas.
Por supuesto, en eventos de este tipo, el aprendizaje organizacional se ve significativamente limitado para la empresa contratante; no así para el consultor.
Pocas son las empresas de consultoría que realizan proyectos o intervenciones bajo enfoques interpretativos y formativos. La mayoría conservan celosamente su metodología, técnicas y herramientas, cual tesoro de vida.
Una intervención formativa permite a las empresas beneficiarias de estos servicios, contar con información que permita tomar decisiones más ajustadas a las necesidades de las mismas empresas, así como tener la oportunidad de poder replicar el proceso posteriormente, sin que ello obligue a contratar a la misma empresa, una y otra vez para eventos del mismo tipo.
Las intervenciones formativas, además, generan un mayor nivel de confianza y compromiso entre los directivos o tomadores de decisiones de empresas, ya que se ven reflejados en el trabajo mismo y en las acciones que habrán de tomarse en eventos futuros.
El conocimiento que depositan las empresas de consultoría debe ser transparente, sin que eso implique revelar el secreto de su experiencia o regalar el esfuerzo de cada uno de los consultores que participan, pero sí deben aportar elementos de conocimiento suficientes para que las empresas aprendan y sepan cómo utilizarlos.
Esto puede parecer que, entonces, la participación del consultor sería solamente de vez por empresa y que lo único que le quedaría fuese ampliar su cartera de clientes para poder sobrevivir, pero no es así; en una empresa existen diversos temas, problemas, situaciones o disfunciones que deben ser atendidas de forma recurrente o continua; la adopción de nuevos procesos y tecnologías es cada vez más frecuente, por lo que, tanto la empresa como el consultor, deben mantenerse actualizados y trabajando.
De igual modo, los consultores pueden convertirse en verdaderos mentores de las empresas, sin que ello les signifique desaparecer. Por el contrario, eso les permite mantenerse activos y propositivos frente a nuevos retos.
Una intervención formativa de consultoría debe ser como ver crecer a un hijo. En la niñez les enseñamos los elementos básicos de relación e interacción con la sociedad; en la adolescencia los preparamos para enfrentar retos y solucionar problemas de orden social, así como a desarrollar sus capacidades físicas e intelectuales; a los jóvenes adultos los orientamos para que aprendan a sobrevivir y tomar decisiones trascendentales; en la edad madura… y así durante toda la vida…
Trabajar como consultor con una empresa debe ser algo similar, ya que éstas, al igual que las personas, nunca dejan de aprender.
Si tienes la oportunidad como empresario de elegir los servicios de un despacho de Consultores, prefiere aquellos que te aportan valor de conocimiento y no solamente de acciones correctivas y prescriptivas.
En Falquin & Ralven, C.C. sabemos el valor de esto, y estamos convencidos de que el conocimiento es el activo más importante de las organizaciones:
¡El único recurso que, mientras más se usa, más crece… es el conocimiento.!