02/06/2026
Hace unos días un director me dijo:
—No entiendo qué pasó. Era de mis mejores colaboradores.
Le pregunté:
—¿Cuándo renunció?
Me respondió:
—La semana pasada.
Pero mientras hablábamos descubrimos algo.
Había dejado de proponer ideas meses atrás.
Ya no participaba igual.
Su energía era distinta.
Hacía su trabajo.
Pero ya no estaba realmente ahí.
Y eso pasa más de lo que imaginamos.
Muchos colaboradores permanecen físicamente en la empresa después de haberse desconectado emocionalmente de ella.
Por eso la renuncia rara vez es el problema.
La renuncia suele ser la consecuencia.
La verdadera pregunta es:
¿Cuánto tiempo antes se perdió a esa persona?
¿Qué señales crees que los líderes ignoran con más frecuencia?