Myrna Atrian, Constelaciones Familiares

Myrna Atrian, Constelaciones Familiares Consultoría Terapéutica Integral. es un centro terapéutico dedicado al servicio de la vida ❤️

Hoy a las 5 pm hora CDMX por zoom!! Tendré una sesión para reconectarte con tu corazón y con tus sueños… quieres venir??...
28/05/2026

Hoy a las 5 pm hora CDMX por zoom!! Tendré una sesión para reconectarte con tu corazón y con tus sueños… quieres venir??
Inversión en ti: $300
Aprenderás cómo conectarte con tu corazón y escuchar sus mensajes, sentir su guía y sostén… conocer su lenguaje…
Ejercicios terapéuticos y mucho aprendizaje…
si crees q es para ti, envíame mensaje y te envío la cuenta para el depósito y el enlace…
Mil gracias ❤️ y si me ayudas a compartir también te lo agradezco 🥰

❤️ siempre esta sucediendo lo mejor
23/05/2026

❤️ siempre esta sucediendo lo mejor

Es momento de observar y hacernos cargo de ese niño!!! Tú eres lo único q el tiene… Sé el adulto que el necesitaba!!! Si...
23/05/2026

Es momento de observar y hacernos cargo de ese niño!!!
Tú eres lo único q el tiene…
Sé el adulto que el necesitaba!!!
Si no sabes cómo hacerlo, conéctate con tu corazón… 💓 el si !!!

❤️
22/05/2026

❤️

Reflexión.Enterré a mi esposo y no le dije a nadie que ya tenía comprado un crucero de un año. Una semana después, mi hi...
20/05/2026

Reflexión.
Enterré a mi esposo y no le dije a nadie que ya tenía comprado un crucero de un año. Una semana después, mi hijo me ordenó cuidar sus nuevas mascotas cada vez que él viajara. Yo sonreí. Mi nuera dejó tres jaulas en mi sala como si yo fuera parte del servicio. Y al amanecer, cuando el barco zarpara, mi ausencia iba a romperles la vida
Me llamo Elena Márquez, tengo 63 años y durante cuarenta fui esposa, madre, enfermera, cocinera, abuela gratis y mujer invisible.
Mi esposo, Armando, murió un martes por la madrugada.
Lo lloré, sí.
No voy a mentir.
Lo amé muchos años.
Pero también hubo días en que su enfermedad me dejó sin espalda, sin sueño y sin nombre.
En el funeral, todos me abrazaban diciendo:
—Ahora descanse, doña Elena.
Qué risa.
Nadie quería que descansara.
Querían heredarme viva.
Mi hijo Rodrigo llegó a la casa con traje negro, lentes oscuros y esa cara de hombre importante que solo usa cuando quiere pedir algo sin parecer miserable.
Su esposa, Paulina, venía detrás, cargando una bolsa de croquetas premium.
—Mamá —dijo Rodrigo—, ahora que papá ya no está, queremos organizarnos.
Yo pensé que hablaría de la misa de nueve días.
Del testamento.
De mi tristeza.
Pero no.
Chasqueó los dedos y Paulina abrió la puerta.
Entraron dos perros enormes, un gato persa y una jaula con un loro que gritó:
—¡Vieja inútil!
Paulina se rio.
Rodrigo también.
Yo no.
—Como vamos a viajar más seguido —dijo mi hijo—, tú puedes cuidar a las mascotas. Te va a hacer bien tener compañía.
Compañía.
Así le llamó a dejarme encerrada con animales, pelos, olores y órdenes.
—Además —añadió Paulina—, esta casa es muy grande para usted sola. Mejor que se acostumbre a tener movimiento.
Mi nieta menor ni me saludó.
Solo preguntó cuál cuarto iba a ser suyo “cuando se repartiera todo”.
Ahí entendí.
No habían venido a verme.
Vinieron a medirme.
A ver cuánto espacio ocupaba todavía.
Rodrigo dejó una lista sobre la mesa.
Horarios de comida.
Medicinas del perro.
Veterinario.
Baños.
Paseos.
Hasta claves de alarma de su departamento por si yo tenía que ir a limpiarles mientras estaban fuera.
—Hijo —dije despacio—, tu papá acaba de ser enterrado.
Rodrigo suspiró, molesto.
—Mamá, no empieces con dramas. Todos tenemos vida.
Todos.
Menos yo.
Yo debía quedarme en la misma cocina donde le molí pastillas a su padre, donde recalenté sopa durante años, donde aprendí a llorar bajito para no molestar.
Sonreí.
—Claro, mijo.
Paulina me miró satisfecha.
—Sabía que usted iba a entender.
No entendí.
Decidí.
Esa noche, cuando se fueron, el loro volvió a gritar desde la jaula:
—¡Vieja inútil!
Me acerqué, le tapé la jaula con una sábana y susurré:
—Mañana también te vas a sorprender, desgraciado.
Subí a mi recámara.
Abrí el cajón donde Armando guardaba corbatas viejas.
Debajo estaba el sobre azul.
Mi pasaporte.
Mi boleto.
Un crucero de un año saliendo de Puerto Vallarta al amanecer.
Lo compré seis meses antes, una tarde en que Armando dormía y yo me di cuenta de que, si no planeaba mi propia vida, mi familia iba a enterrarme antes de tiempo.
No se lo conté a nadie.
Ni a mi comadre Lupita.
Ni al padre de la iglesia.
Ni a Rodrigo, que creía que yo no sabía ni usar una aplicación del banco.
Qué ternura.
A las cuatro de la mañana, me puse un vestido blanco, zapatos cómodos y los aretes de perla que nunca usaba porque Armando decía que eran “demasiado para ir al súper”.
Dejé café hecho.
Dejé las llaves donde siempre.
Dejé las mascotas con agua, comida y una nota pegada en la mesa.
No era una despedida.
Era una factura emocional.
El Uber llegó sin tocar el claxon.
Metí una sola maleta.
La casa se quedó oscura detrás de mí.
No lloré.
Por primera vez en cuarenta años, salí sin pedir permiso.
A las seis y media, mientras el sol pintaba el puerto y el barco empezaba a moverse, mi celular vibró.
Rodrigo.
No contesté.
Luego Paulina.
Tampoco.
Después empezaron los mensajes.
“¿Dónde estás?”
“Los perros hicieron un desastre.”
“Mamá, no es gracioso.”
“Tenemos vuelo a Cancún en dos horas.”
Yo miré el mar.
Azul.
Enorme.
Mío.
Y entonces llegó una foto.
Rodrigo había entrado a mi recámara.
La cama estaba tendida.
El clóset, vacío.
Pero sobre la almohada encontró el segundo sobre azul.
El que no debía abrir hasta que yo estuviera lejos.
Minutos después, me llamó otra vez.
Esta vez no sonaba enojado.
Sonaba asustado.
—Mamá… ¿qué significa que la casa ya no está a mi nombre?

Rodrigo respiraba agitado al otro lado de la línea.
—Mamá… ¿qué significa que la casa ya no está a mi nombre?
Sonreí mientras el barco se alejaba lentamente del puerto y las gaviotas giraban sobre el agua como si celebraran conmigo.
Por primera vez en años, nadie me necesitaba para servirle café, lavar ropa o resolver problemas ajenos.
—Significa exactamente lo que dice el documento, hijo.
Silencio.
Escuché a Paulina gritar algo al fondo.
Uno de los perros ladraba desesperado.
El loro, probablemente feliz del caos, soltó otro: —¡Vieja inútil!
Casi me dio ternura.
—Pero… papá dijo que la casa iba a quedar para mí —balbuceó Rodrigo.
Miré el horizonte.
—Tu padre decía muchas cosas. También decía que yo “no entendía de dinero”, y mientras ustedes planeaban repartirse mi vida, yo estaba pagando abogados.
Rodrigo bajó la voz.
—¿Qué hiciste?
Saqué los lentes oscuros de mi bolso y me los puse despacio.
—La casa está vendida.
Escuché un golpe.
Tal vez Paulina había dejado caer algo. O se le había caído el futuro.
—¿QUÉ? —gritó ella arrebatándole el teléfono—. ¡Eso no puede hacerlo! ¡Nosotros somos la familia!
Me reí. No fuerte. No amarga.
Libre.
—No, Paulina. Ustedes eran visitantes con demasiada confianza.
Ella empezó a insultarme.
Que cómo era posible.
Que qué iba a decir la gente.
Que dónde pensaba vivir.
Ahí fue cuando le di la noticia completa.
—En ninguna parte fija.
Silencio.
—Compré un crucero de un año.
Creo que hasta el mar se quedó callado para escuchar eso.
—¿Está loca? —susurró Paulina.
—No, hija. Loca estaba cuando aceptaba vivir para todos menos para mí.
Rodrigo volvió al teléfono.
Esta vez ya no sonaba importante. Sonaba pequeño.
—¿Y nosotros qué hacemos?
Ahí entendí algo terrible: mi hijo había llegado a los cuarenta años sin aprender a sostener su propia vida.
Siempre hubo una mujer detrás.
Primero yo.
Luego su esposa.
Después cualquier persona que limpiara el desastre.
Cerré los ojos un instante.
Recordé las noches cuidando fiebre.
Las loncheras.
Las camisas planchadas.
Las veces que dije “sí” cuando quería decir “ya no puedo”.
Y aun así, nunca me habían visto.
Hasta ahora.
—Pues lo mismo que hace todo adulto, Rodrigo —dije suave—. Resolver.
Del otro lado comenzaron a discutir.
Que quién iba a cuidar los animales.
Que el vuelo.
Que el dinero.
Que el departamento.
Que cómo no vieron venir esto.
Yo ya no escuché.
Colgué.
Guardé el celular en mi bolso.
Un mesero pasó ofreciendo mimosas.
Tomé una.
El barco avanzaba hacia mar abierto mientras el sol terminaba de levantarse como si el mundo apenas comenzara.
Y tal vez sí.
Porque esa mañana no era una viuda escapando.
Era una mujer recuperándose a sí misma.
Entonces abrí el último sobre azul.
El verdadero último.
Una carta que Armando escribió semanas antes de morir, cuando por fin entendió cuánto de mí había dado sin recibir nada a cambio.
Temblé al leerla.
“Elena:
Si estás leyendo esto, espero que hayas tenido el valor de irte.
Perdóname por no defenderte más. Por acostumbrarme a que siempre estuvieras. Por permitir que Rodrigo aprendiera a necesitarte en lugar de respetarte.
La casa la puse a tu nombre hace meses. Lupita me ayudó con el abogado.
Y sí… sabía del crucero.
Te escuché una tarde hablando sola en la cocina. Decías que querías ver el mar antes de morir.
Ve.
Conoce ciudades. Baila. Duérmete tarde. Compra aretes caros. Y por favor, Elena…
no regreses solo porque alguien vuelva a necesitar una sirvienta.
Por una vez en tu vida, quédate donde seas feliz.”
Lloré.
Ahí sí lloré.
Pero no de tristeza.
Lloré como quien por fin deja caer un peso demasiado viejo.
El viento me revolvió el cabello.
El barco siguió avanzando.
Y mientras la costa desaparecía poco a poco detrás de mí, entendí algo que nadie les enseña a las mujeres de mi generación:
el amor no debería costarte la vida entera.

Amigos de Colombia 🇨🇴 Estaré compartiendo con ustedes en este mes de Junio ❤️Me encantará tenerlos en este Taller que he...
18/05/2026

Amigos de Colombia 🇨🇴
Estaré compartiendo con ustedes en este mes de Junio ❤️
Me encantará tenerlos en este Taller que he creado especialmente para esta tierra.
“Tu corazón te llama”
Dos días para profundizar en tu conexión y comprender el camino que te está mostrando”
❤️ aprendamos juntos!!
Soy la más feliz y honrada por esta oportunidad, estaré en Pereira y en la imagen viene el número de teléfono para informes y reservaciones!!
Gracias 🙏🏽

Mamá Eres el portal que elegí para llegar a esta tierra ❤️Gracias por todo!
10/05/2026

Mamá
Eres el portal que elegí para llegar a esta tierra ❤️
Gracias por todo!

El corazón está ahí para apoyar ❤️ feliz día Mamá 🥰
10/05/2026

El corazón está ahí para apoyar ❤️ feliz día Mamá 🥰

El día que murió mi madre, escribí en mi diario: "Ha llegado una grave desgracia a mi vida". Sufrí durante más de un año...
06/05/2026

El día que murió mi madre, escribí en mi diario: "Ha llegado una grave desgracia a mi vida". Sufrí durante más de un año después del fallecimiento de mi madre. Pero una noche, en las tierras altas de Vietnam, dormía en mi ermita. Soñé con mi madre. Me vi sentado con ella y estábamos teniendo una conversación maravillosa. Se veía joven y hermosa, con el pelo suelto. Era tan agradable sentarse allí y hablar con ella como si nunca hubiera mu**to. Cuando me desperté eran las dos de la madrugada y sentí con mucha fuerza que nunca había perdido a mi madre. La impresión de que mi madre todavía estaba conmigo era muy clara. Comprendí entonces que la idea de haber perdido a mi madre era solo una idea. Era obvio en ese momento que mi madre siempre está viva en mí.

Abrí la puerta y salí. Toda la ladera estaba bañada por la luz de la luna. Era una colina cubierta de plantas de té, y mi choza estaba colocada detrás del templo a mitad de camino. Caminando lentamente a la luz de la luna a través de las hileras de plantas de té, noté que mi madre todavía estaba conmigo. Era la luz de la luna acariciándome como lo había hecho a menudo, muy tierna, muy dulce ... ¡maravilloso! Cada vez que mis pies tocaban la tierra, sabía que mi madre estaba allí conmigo. Sabía que este cuerpo no era mío sino una continuación viva de mi madre y mi padre y de mis abuelos y bisabuelos. De todos mis antepasados. Esos pies que vi como "mis" pies eran en realidad "nuestros" pies. Juntos, mi madre y yo estábamos dejando huellas en el suelo húmedo.

A partir de ese momento, ya no existía la idea de que había perdido a mi madre. Todo lo que tenía que hacer era mirar la palma de mi mano, sentir la brisa en mi cara o la tierra bajo mis pies para recordar que mi madre siempre está conmigo, disponible en cualquier momento.

Thich Nhat Hanh

Hoy en el día del “Trabajo”Quiero compartirles este relato:Mi abuelito desde niña me decía: no importa lo que hagas, sie...
01/05/2026

Hoy en el día del “Trabajo”
Quiero compartirles este relato:
Mi abuelito desde niña me decía: no importa lo que hagas, siempre y cuando lo disfrutes... si quieres ser costurera, sé costurera, la mejor costurera... donde encuentres lo que te gusta hacer ahí encontrarás tu éxito! ❤️
Tardé en comprender su sabiduría... fruto de su existencia...
De muy joven decidí ser abogada “era la justiciera de la familia” lógico después de tanto abuso, traición, etc. y lo logré, pero descubrí que no iba a a poder solita, después me aventuré en la administración de empresas; llena de contabilidad, números, cuentas, “ajustes”, me gustó también, pues ocupaba mi mente y tiempo… me encantaba encontrar “el error” “el faltante” con esas herramientas comencé a “trabajar” mi primer trabajo Administradora del Consejo Electoral… 😱muy joven para un alto puesto y buen sueldo jijiji al iniciar con mi vida laboral, decidí estudiar en mis tiempos libres “Cultora de belleza”, pronto emprendí un sueño, tener una clínica de belleza, dejar de trabajar para el gobierno e independizarme, ahora veo q era el deseo de volverme adulta, generar mis propios recurso y administrar mi tiempo para todo lo que quería estudiar… se me dio con tanta fluidez y facilidad que aún la conservo… me preparé demasiado, estudié belleza, cosmetologia, cosmiatria, medicina natural y realmente lo disfruté... ayudé a muchas personas, conocí mucha gente, escuché muchas historias y era feliz... así fué por 16 años... pero me faltaba algo... inexplicablemente había un vacío en mi... en la clínica escuchaba muchas historias y sentía que en sus emociones no podía “ayudarlos”... esto me motivó nuevamente a estudiar, estudié una Maestría en Desarrollo del Potencial humano, que fue el inicio de un nuevo transitar para mi, un camino sin retorno...
Ahi me di cuenta que la que necesitaba “ayuda” era yo... y que la vida, tan sabía, solo me había llevado por el camino que era mejor para mi... después de dos años y medio en la ciudad de Celaya, concluí esa maestría, llena de regalos 🎁 compañeras de vida y conocimiento!
De ahí me fui a estudiar las constelaciones familiares, las cuales transformaron todas mis relaciones y mi manera de ver las historias familiares... me especialicé en el tema... y descubrí en ello mi verdadera pasión, entendí porque tuve que estudiar Derecho, cuentas, ajustes, incluso porque aprendí belleza e imagen; todo, cada paso era necesario para aportar a mi tarea de vida... ya de forma más consciente, elegí estudiar terapia corporal para conocerme más y entender mi historia, mi cuerpo, mis heridas, mi transformación...
Caminando el tiempo aparecieron la psicogenealogia que es el estudio del árbol genealógico y los movimientos del corazón como la cereza del pastel 🍒
Hoy la Psicogenealogia de la pareja y la especialidad que estoy haciendo para estructurar todo lo aprendido a lo largo de mi vida!
Desde hace más de 25 años he puesto toda mi experiencia para acompañar personas en sus procesos de vida... personas que cada día “me ayudan a mi” a conocerme y entender mis propios procesos..:
Ahora sé que estoy en el lugar y momento perfecto y que si mi abuelito aún viviera le diría que ahora entiendo lo que me decía, encontré un gran “trabajo” y no tendré que “trabajar” nunca... pues cada día, en cada sesión, disfruto enormemente lo que hago, nací para escuchar y compartir historias... y agradezco los dones que me fueron otorgados...
Gracias
Feliz día...
1 de Mayo
Myrna Atrian
Terapeuta de la vida y del corazón ♥️

❤️ella vive en tu corazón Y te corresponde hacerte cargo de ellaDarle lo q estuvo esperando
30/04/2026

❤️ella vive en tu corazón
Y te corresponde hacerte cargo de ella
Darle lo q estuvo esperando

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