02/05/2021
¡Los saludos y abrazos nos conectan!
La pandemia nos obligó a modificar todas las formas de contacto, dejamos los besos y el apretón de manos por choque de codos y antebrazos, y en algunos de los casos contacto 0; un gran problema en campañas electorales.
Sin embargo, para una marca personal política es de vital importancia saludar personalmente a todo aquel que se encuentre en un mismo recinto, sin distinción alguna; el saludo es un ritual de reconocimiento social y memorabilia.
Tocar, sentir e interactuar aumenta la posibilidad de conexión y recordación de nosotros en la mente de los demás, esto gracias a la oxitocina.
La oxitocina forma parte del grupo de los neurotransmisores llamados de la felicidad, es “la hormona de los vínculos emocionales” y compuesto esencial en la construcción de la confianza. El cerebro la libera en cosas tan sencillas como cuando reímos, abrazamos, tocamos, meditamos o alguien es generoso con nosotros, incluso, hasta cuando nos dan su atención.
El candidato que casa por casa lleve sus propuestas y causas, demuestra cercanía e interés de estar, y Andrés Manuel López Obrador lo sabía muy bien; en 2018 pidió a todos los candidatos de su coalición colonizar cada rincón del país, un votante a la vez. El mensaje fue claro: cumplir la cuota de visitar por lo menos 150 casas al día.
Si bien las redes sociales hacen eco del mensaje que buscamos llevar, la realidad es que el voto se gana en tierra con sudor y suelas; tocando, saludando y abrazando a la mayor cantidad de personas posibles, evitando siempre ser adulador, esos no son de fiar.
Hoy mirar a los ojos, chocar el puño y sonreír de manera genuina es una forma simple de aumentar oxitocina, es un acto de cordialidad y empatía.
-Axel Zamudio