23/08/2026
Embriágense del gran Charles Baudelaire.
Es parte de mí “motus vivendí”, donde la idea central es que el ser humano necesita encontrar algo que lo eleve por encima del peso del tiempo: vino, poesía o virtud.
La embriaguez es una metáfora de vivir intensamente aquello capaz de sacarnos de la existencia puramente mecánica y llevarnos a momentos en los que dejamos de contar el tiempo y comenzamos a habitarlo.
Puede ocurrir contemplando una obra de arte, haciendo vino, amando, escuchando música, leyendo poesía, descubriendo algo intelectualmente o incluso bebiendo vino. No importa tanto el vehículo como el estado al que conduce.
Ese estado tiene algo de existencia estética, pero yo iría más lejos: es una existencia de presencia intensificada, donde no estamos fuera de la realidad. Al contrario: estamos más profundamente dentro de ella.
Y aquí hablamos del conocimiento sensorial y de la intuición —Spinoza, Goethe, incluso nuestra aproximación fenomenológica al vino— esta buscando una forma de conocer que no consiste únicamente en diseccionar racionalmente el objeto. Hay momentos en que primero percibimos una totalidad, y sólo después intentamos explicarla.
Un gran vino puede producir precisamente eso. Antes de decir descriptores y valores existe un instante anterior en que simplemente comprendes el vino como totalidad. Después viene el análisis. SommGeek | WSET W**e Educator Unique W**es