10/05/2026
BROCA DEL CAFÉ
Hypothenemus hampei (Coleoptera: Curculionidae: Scolytinae) es el principal insecto plaga del cultivo de café a nivel mundial debido a su capacidad de completar todo su ciclo biológico dentro del fruto, lo que le confiere protección física frente a depredadores, parasitoides y aplicaciones químicas. Su comportamiento críptico y su elevada tasa reproductiva permiten que, en condiciones favorables, se establezcan múltiples generaciones anuales, especialmente en ambientes cálidos y con disponibilidad continua de frutos.
La hembra colonizadora perfora el fruto maduro y establece galerías en el endospermo, donde oviposita y donde se desarrollan los estadios inmaduros. Las larvas se alimentan directamente del tejido del grano, reduciendo su masa, densidad y calidad organoléptica. Este daño favorece además la colonización secundaria por hongos y microorganismos que deterioran aún más la calidad del café pergamino.
El ciclo de vida, que puede completarse en 25–45 días, depende de la temperatura y humedad del microambiente dentro del fruto. La proporción sexual es marcadamente sesgada hacia hembras, lo que incrementa la capacidad de infestación del sistema productivo. En regiones tropicales, la plaga puede mantener poblaciones activas durante todo el año, especialmente cuando existen frutos remanentes (“rebaba”) que actúan como reservorio.
El manejo integrado requiere estrategias multicomponente:
• Cultural: recolección completa y oportuna, eliminación de frutos caídos, manejo de sombra y renovación de cafetales envejecidos para reducir refugios.
• Mecánico: destrucción de frutos brocados y uso de trampas etanólicas para capturar hembras colonizadoras.
• Biológico: aplicación de Beauveria bassiana y conservación de enemigos naturales, fundamentales en sistemas agroforestales.
• Químico: uso racional de insecticidas registrados, con rotación de ingredientes activos para evitar resistencia.
• Monitoreo: muestreo sistemático para determinar niveles de infestación y definir umbrales de intervención.
La sostenibilidad del cultivo depende de un manejo integrado riguroso, ya que la broca afecta directamente la productividad, la calidad del grano y la rentabilidad del sistema cafetalero