16/09/2026
El paso #1 dentro de la receta para tener éxito en lo que sea que estés construyendo, es hacerte responsable de ti mismo.
Tener la capacidad de empujarte el 70% del tiempo en las cosas que de ser por ti, no harías.
El sábado pasado cité a un amigo para correr, algo tranqui, 7km a un ritmo chill, poder platicar mientras corríamos y ponernos al día. Debo de confesar que estuve a 2 minutos de no ir.
Despertar a las 5:30 de la mañana no es algo ajeno a mí, pero el p**o era que lo estaba haciendo en un día en el que –para el promedio de las personas– no es necesario.
–"Daniel, ¿por qué chingados se te ocurre citar a la gente a esa hora?, ¡no mames!"– Fue lo que me dijo mi mente mientras tomaba el respectivo baño de agua fría para activarme. Cuando eso me pasa, uso una técnica muy poderosa para que mi animalito silvestre le baje varias rayitas al drama: la lógica apabullante. Esto es básicamente darle argumentos más fuertes de porque si hacerlo, por ejemplo: "Claro, tienes razón, pero ya lo he hehco antes y me ha ido de poca madre, me siento con mas pila para darle al día y en el largo plazo, esto me conviene mucho más que quedarme en cama 2 horas más haciendo nada".
Ese día fue uno de los que más cosas hice en la semana: avance en conversaciones estancadas con prospectos, hubo cierres de ventas, generé ingresos para mi casa, tuve liderazgo con mi familia, salimos con los niños un rato, entrené, y muchas otras cosas. Todo, en un día. Solo por haberlo iniciado sin tibieza, directo a lo que importa y empujándome a mi mismo.
Algo que constantemente pienso y recuerdo cuando platico con amigos empresarios es en el hecho de que a ellos les toca: escuchar a su gente, calibrarla, dar indicaciones, marcar el ritmo de la empresa, asumir las consecuencias de malas decisiones de sus colaboradores, arreglar p**os, entre muchas otras cosas. Ellos son el punto de referencia para sus líderes dentro de la empresa. Mientras que ellos, no tienen a quién recurrir todos los días en una llamada para pedir consejos o resolver sus propios p**os.
A eso me refiero con ser responsable de ti mismo. Los verdaderos líderes se exigen a si mismos. Los verdaderos empresarios no están esperando a que llegue alguien o algo externo a resolverles la vida o validar sus ideas para ejecutarlas.
Deja de ser el colaboradorcito promedio que solo hace lo que le piden. Ve a tu jefe como tu cliente más importante. Anticípate, da propuestas, asume el riesgo y equivócate muy rápido. Ese es el verdadero trabajo para dejar de ser promedio.
No es para todos, pero sí es algo que te conviene.
En la foto, con los asistentes a uno de los módulos de x ab university en CDMX, antes de arrancar con la última parte del día 1 en donde justamente platicamos sobre el auto-liderazgo.