ARS VITAE, pretende ser un espacio informativo y de ayuda externa, para todo aquel que desee hacer de su vida un arte o que valore lo que es el ARTE DE VIVIR. Se necesitan habilidades de pintor, para retocar con delicadeza esas partes de nuestra vida que hemos arrumbado en el arcón de los recuerdos. Se necesita la destreza y la exactitud de un escultor para cincelar aquellas aristas de la vida que
nos duelen por no saber cómo sanarlas. Se necesitan manos fuertes de artesano, para amasar el barro, moldearlo y darle un acabado perfecto, para que ésta vasija que llevamos en nuestro interior, no se resquebraje a la primera caída que sufra. Se necesita un oído agudo y afinado, para poder interpretar la dulce Sinfonía de la vida que me invita a participar activamente con mi instrumento musical llamado existencia propia...
Se necesita aprender con paciencia que "a como se vive, se muere"; por lo tanto, de mí depende que ARS VITAE y ARS MORIS se tomen de la mano y de dirijan a un mismo fin: la Luz de la Verdad que no tendrá ocaso jamás. ARS VITAE, a través de su creadora Manny (una servidora), ofrece Terapias de acompañamiento en procesos de duelo de manera personalizada a domicilio y próximamente en su Consultorio particular, para aprender a vivir la vida como si fuese un arte: "Desde que el hombre es el dueño de su libertad, es el artífice de su propio destino" (San Juan Pablo II). Teniendo bases de orientación para hacer frente de la mejor manera posible a los momentos de conflictos causados por las enfermedades, pérdidas en general y aún por la misma muerte. Por otro lado, hablar de Adultos Mayores no es hablar de "decadencia" como por ahí se les estereotipa. Sino es hablar de sabiduría, enseñanza, valores, experiencias, inteligencia cristalizada, entre otros aspectos positivos. Propongo por ello que sería todo un "Ars Vitae", afrontar con serenidad ese mundo que se teme en el silencio del corazón y en las soledades oscuras. Les ofrezco una sensibilidad especial para tener empatía con quien esté sufriendo frente a mí; oídos prestos a la escucha de sus inquietudes y necesidades; aplicación práctica de lo que en sí abarca la humanización de la salud, para que mis pacientes no se sientan como un número, sino como personas con un rostro, una mirada y un corazón únicos; terapias de acompañamiento para que con sabiduría se haga frente al conflicto y se retome el sentido de la existencia (en caso de haberlo perdido); y por último y no por ello menos importante, ofrezco el maravilloso Don que he recibido por parte de Dios, para ponerlo al servicio de todos aquellos que creen que es posible el ARTE DE VIVIR. Mannia Virginia Juan Qui Vega