31/03/2026
Este disco es un registro histórico del rock en México.
Avándaro 1971 no fue cualquier festival. Nació como parte de un evento automovilístico al que le sumaron música en vivo, pero terminó convirtiéndose en el momento en que el rock en México se volvió masivo: más de 200,000 personas reunidas en Avándaro escuchando a Three Souls in My Mind, Peace and Love, Dug Dug’s, junto con otras bandas de la escena nacional como El Ritual.
El contexto es clave: venía después del Movimiento estudiantil de 1968 en México, en un país con tensión social, donde una generación buscaba espacios para expresarse. Lo que empezó como entretenimiento terminó siendo una concentración con identidad propia.
Este disco no destaca por su calidad de grabación, sino por lo que captura: un momento real, sin filtros, donde el rock dejó de ser algo pequeño y se volvió colectivo. El material que hoy circula no fue pensado como un álbum de estudio, sino como grabaciones rescatadas, lo que lo convierte más en documento histórico que en producto comercial.
Después del Festival de Avándaro vino la reacción. Los medios lo presentaron como exceso y descontrol, y durante el sexenio de Luis Echeverría se limitaron espacios, se cerraron foros y el rock fue prácticamente borrado de radio, televisión y escenarios formales.
Uno de los momentos más recordados fue cuando Peace and Love lanzó la frase “tenemos el poder”, que fue utilizada para reforzar la narrativa de que el movimiento era un “problema”. A diferencia de Woodstock, donde la industria impulsó el movimiento, aquí ocurrió lo contrario: se frenó.
No desapareció, pero fue desplazado a la periferia, a los “hoyos fonky”, donde sobrevivió lejos de la industria. Este LP no es solo música, es el registro de cuando el rock en México alcanzó su punto más alto… y del momento exacto en que decidieron silenciarlo, no por lo que era, sino por lo que representaba.