17/09/2026
Durante la rueda de prensa ISO, en la que participaron expertos para presentar el nuevo estándar ISO 9001:2026, la forma en que Katie Clift (Encargada de Relaciones ISO), estructura la línea de conversación, es muy poderosa, porque evita quedarse en una simple lista de cambios de la ISO 9001:2026. Su marco obliga al análisis de cada modificación desde tres dimensiones: ¿Qué cambió? ¿Por qué cambió? y ¿Qué significan los cambios en la práctica?
Cada una de las aportaciones de los panelistas, es de gran valor porque desde diferentes perspectivas se abordaron los cuestionamientos de arranque, dejando en claro entendimiento que la esencia del nuevo estándar, no busca que las organizaciones documenten más, sino que gestionen mejor. La calidad evoluciona de un sistema de cumplimiento a un sistema de dirección. Menudo reto tendremos quienes auditamos, ya que el enfoque ahora será trascender de la evidencia operativa al compromiso verificable de quienes gestionan el rumbo estratégico de una organización. Pero a veces también somos implementadores …
Siendo sincero, para quienes trabajamos en auditorías, implementación e integración de sistemas, el tema que más potencial tiene para transformar la práctica diaria no es la ética ni las definiciones nuevas, sino la combinación de:
Contexto + Cultura + Oportunidades + Liderazgo.
El éxito de un Sistema de Gestión de la Calidad ya no se evaluará principalmente por la existencia de procedimientos y resultados documentados, sino por la evidencia de liderazgo, cultura, toma de decisiones y capacidad de generar valor. Ahí es donde parece estar el verdadero cambio de paradigma que plantea el estándar ISO 9001:2026.