11/07/2016
Diente de león.
Su nombre genérico deriva del arabe, taraxacum, hierba amarga, también se le conoce como achicoria amarga, chinita de campo, amargón, soplón, y urinaria, según sea su significado histórico o cultural. Muchos mitos por varias regiones del mundo nos cuentan la génesis del diente de león, desde la mitología griega que narra la historia de Hecate, diosa de la tierra y del mas allá, que honro a Teseo con una ensalada de verduras a base de diente de león tras haber vencido al minotáuro. Otra leyenda dice: cuando el mundo estaba poblado por hadas y duendes, hace miles de años aparecieron los humanos, estos al no verles, acababan pisándoles causándoles numerosos problemas por lo que las hadas decidieron vestirse de amarillo brillante, al igual que los duendes que pasaban la mayor parte del tiempo debajo de la tierra. Así pues las hadas se convirtieron en diente de león, los cuales tienen la capacidad de retroraerse si se les va a pisar, y por eso se cree que la rápida recuperación del diente de león al pisarse es porque aun habita en su interior, el espíritu del hada.
Para enviar un mensaje a la persona amada, sopla las semillas en la dirección que ésta se encuentre y visualice su mensaje. El diente de león, enterrado en el lado norte de la casa, trae vientos favorables.
Ya por el siglo XVI los magos decían que “si una persona se frotaba a sí misma con un diente de león sería bienvenida en todas partes y obtendría lo que deseaba”. Pide un deseo y sopla sobre las cabezuelas de semillas, si todas echan a volar, ¡tu deseo se hará realidad!.