27/10/2021
Se estrelló en 1986, detrás del Hotel Colinas. Es el accidente aéreo más trágico que ha ocurrido en el noroeste del país Los Mochis, Sinaloa.- La mañana del 29 de enero de 1986 parecía monótona y nebulosa. Dirigentes de una llantera realizaban un evento en el Hotel Colinas, entonces recurrente centro de convenciones. Un fotógrafo de EL DEBATE, Óscar Guerrero Talavera, cubría el evento. Tomó una, luego otra fotografía.
Escuchó el rugir de motores de un avión y sin darle importancia pidió un café.
Le dio dos sorbos y no pudo dar el tercero. Lo interrumpió un tremendo estruendo.
Había ocurrido la peor tragedia aérea de la historia del noroeste del país: 18 pasajeros y tres tripulantes de La Guajolota murieron carbonizados.
Se trataba del avión DC-3 matrícula XA-IOR de Aerocalifornia, que desde hacía alrededor de 9 años cubría la ruta Villa Constitución-Los Mochis.
Mochitenses apodaban a la aeronave La Guajolota (en honor a la anterior aeronave Twin Otter, matricula XA-BOA de Aeronaves del Oeste, que el 16 de marzo de 1975 tuvo un aterrizaje forzoso, sin heridos, a un costado de la casa de Guillermo "W***y" Aguirre, enfrente de lo que hoy es la automotriz Chevrolet y donde viajaban 15 pasajeros).
La Aeronáutica Civil informó que el avión salió de Villa Constitución, Baja California a las 07:30 horas. Al llegar a Los Mochis, a las 08:00 horas, personal de la torre de control le avisó al capitán del avión Modesto Copado Hernández que el Aeropuerto Internacional del Valle del Fuerte (entonces recién inaugurado) estaba cerrado desde las 07:00 horas por la intensa neblina.
Entonces entabló comunicación con el contralor de vuelos, Javier González Buenrostro, quien le aclaró que no podía aterrizar en Las Lomitas (pista ubicada a un kilómetro al sur del Hotel Colinas, a escasos 300 metros de la Carretera Internacional) por la falta de visibilidad en esa área y que se dirigiera a otros aeropuertos alternos, como El Fuerte, Ciudad Obregón o Culiacán.
El experimentado capitán traía combustible suficiente para tres horas de vuelo y podía ejecutar cualquiera de esas recomendaciones.
Sin embargo, se aventuró a aterrizar en la pista de Las Lomitas. En el primer intento no lo logró. Entonces se dirigió a la pista de Santa Rosa. Tampoco pudo. Nuevamente se dirigió a Las Lomitas, donde fue visto virar en torno al Hotel Colinas. Momentos después se escuchó el choque contra la tierra. La aeronave cayó recargada sobre la puerta, por lo que nadie pudo escapar. Minutos después ocurrió la fatídica explosión. No quedó nadie vivo.
Infografía La Guajolota
Neblina y mala decisión del piloto.
Para las autoridades de Aeronáutica Civil, la decisión del capitán Modesto Copado Hernández del avión DC-3 fue determinante para que se registrara el peor accidente aéreo comercial en el noroeste de México.
El ingeniero Ortiz Ibarra dijo desconocer porque se autorizó la salida del vuelo de Villa Constitución a las 07:30 horas, si desde las 07:00 estaba cerrado el aeropuerto de Los Mochis. Señaló que "el avión no pudo ser controlado y entró en barrena, por lo que se impactó y luego se incendió sin que sus ocupantes pudieran ponerse a salvo... Copado informó a la torre que iba a intentar de nuevo el aterrizaje en Las Lomitas. Luego se perdió contacto".
Al respecto, el entonces gobernador de Sinaloa, Antonio Toledo Corro dijo convencido que "fue un error del piloto. La torre de control le avisó que las condiciones eran terribles".
Copado Hernández era un experimentado piloto aviador con alrededor de 12 mil horas de vuelo, 10 mil de ellas como piloto comercial y nunca había tenido un percance.
Infografía La Guajolota La escena.
Minutos después de la caída del avión, todos los elementos del cuerpo de Bomberos y de Cruz Roja de Los Mochis arribaron al lugar de los hechos para apagar las llamas y proceder a las tareas de rescate de las 21 víctimas.
Los cuerpos ya no tenían forma humana. Fueron depositados, a un lado de los restos del avión, para luego ser llevados a la funeraria Robles, donde se llevó a cabo la identificación y traslado de cuerpos a su lugar de origen.
La mayor parte de los fallecidos eran de Baja California Sur.
El fotógrafo de EL DEBATE, Óscar Guerrero Talavera, corrió desde el Hotel Colinas donde cubría su evento hasta donde cayó la aeronave.
Presenció el estallido del avión con 21 personas dentro e inmortalizó el trágico hecho en fotografías.
Infografía La Guajolota Lista de fallecidos.
La tripulación de La Guajolota:
El capitán Modesto Copado Hernández, de La Paz.
El piloto Julio César Angulo, de La Paz.
El sobrecargo Juan Manuel Velázquez Ruiz, de Villa Constitución.
Los viajeros:
Manuel Cázarez Elenes, de Guamúchil
José Francisco Luque López, de Guasave
Melitina Quijano Pacheco
Toribia Pacheco Castro del ejido Benito Juárez
Hervey Valenzuela Ramírez, de Ciudad Obregón
Amado Amarillas Lizárraga, de El Carrizo
Mercedes Higuera Gutiérrez, de La Paz
Oliva Lezama, de 16 años de Villa Constitución *era la reina de belleza de Club de Leones y venía a esta ciudad a un evento social a realizarse al otro día del avionazo.
Elizabeth Lara Hernández e Ivonne Lara de García.
Margarita Covarrubias Lorenzana.
Angela Ávila González.
El niño de 9 años Juan Andrés Rosas Ávila.
Margarita López Covarrubias.
Erasmo Beltrán Herrera.
Rodolfo y Samuel Camarillo.
Abigail Beltrán, todos los últimos de Villa Constitución.
Debido al estado de los restos, ese mismo día casi la mayoría de 21 occisos fueron sepultados.
Infografía La Guajolota
"Algunos se levantaron de sus asientos para tratar de salvar su vida... Eran como 8 cuerpos que prácticamente se fundieron en una sola masa" Médico forense que participó en el avionazo de La Guajolota
Esa mañana Francisco Javier Gaxiola Valdez, quien en esa época tenía un año y medio de experiencia como médico forense se dirigía a su trabajo. No se imaginó que minutos más tarde participaría en una situación dantesca: trabajaría en la recopilación e identificación de 21 cuerpos carbonizados para entregarlos a familiares.
Entrevistado por EL DEBATE, 27 años después, mantiene clara y lúcida la imagen terrible de los pasajeros que se apilaron en la puerta del avión y que trataron de escapar del avión sin lograrlo. "Era un caos total, en ese tipo de accidentes lo que trata uno es de conservar la calma, se escuchan gritos, de familia, de gente que queda bastante impactada, uno trata de no perder la ecuanimidad, la calma"
"Una de las cosas que yo recuerdo es que los cuerpos estaban completamente calcinados pero apilados en la puerta del avión, el avión se desplomó y hubo tiempo para que se levantaran algunos pasajeros e intentaran en esos momentos salir. Pocos minutos después vino la explosión".
El médico se apoyó en la lista de nombres de pasajeros, números de asiento, odontología forense, artículos personales. No hubo problema con los que permanecieron en sus asientos. "Lo difícil fue con los que se levantaron de sus asientos para tratar de salvar su vida. "Eran como 8 cuerpos que prácticamente era una masa... todos se fundieron en una masa"
Francisco Javier Gaxiola Valdez recuerda este caso como uno de los más trágicos de su carrera, por la magnitud en el número de víctimas y la forma que tuvieron de morir.
"Ese olor característico de carne totalmente calcinada, las células olfativas tienen memoria, cuando uno huele a un ser humano calcinado, jamás se le olvida", concluyó.
"La piel de los cuerpos se nos pegaba en las manos" Paramédico de Cruz Roja.
Juan Francisco Acosta tenía 16 años y era voluntario de Cruz Roja. Formaba parte del Comité de la Juventud de la Benemérita Institución.
Iba a su trabajo a la base de Cruz Roja, ubicada en Cuauhtémoc, casi esquina con Rosendo G. Castro cuando sus compañeros le informaron del avionazo.
Cuando llegaron todavía estaba el departamento de Bomberos apagando las llamas. El junto a otros 9 voluntarios de Cruz Roja esperaron a que sofocaran el fuego.
Estuvimos trabajando hasta tarde, como unas 6 horas seguidas.
Aunque Juan Francisco ahora tiene 43 años, recuerda claramente que en esa época el personal de Cruz Roja no utilizaba guantes.
"No usábamos guantes. La piel de los cuerpos se nos pegaba a las manos...Nosotros los agarrábamos y los apilábamos. Después los peritos entraban a trabajar en ellos".
Infografía La Guajolota Una reportera de AP fue testigo del avionazo desde el aire
Cam Rossie, periodista norteamericana, corresponsal de la agencia de noticias Associated Press (AP) para el norte de México fue testigo ocular desde el aire de la caída de La Guajolota.
Rossie narró que "en esos momentos viajaba en un taxi aéreo de la empresa "Leo López" proveniente de Chihuahua, Chihuahua. Abordaría el ferrocarril en Los Mochis y viajaría a la sierra Tarahumara y a Barrancas del Cobre a realizar una serie de reportajes.
"Cuando llegamos a la altura de El Fuerte escuché que en el radio enviaban un mensaje para que los aviones no aterrizaran en el aeropuerto de Los Mochis, ya que por la neblina se hallaba cerrado"
Agregó que el piloto siguió la ruta hacia esta ciudad, no obstante que en El Fuerte no había problemas y no había problemas de niebla.
En esos momentos vimos el avión DC-3 que intentaba aterrizar y nuestro piloto comentó que si él (el piloto de "La Guajolota") lo lograba, él también lo haría".
Ambos aviones empezaron a dar vueltas en espera de que hubiera visibilidad y vimos cuando al parecer el DC-3 se detenía momentáneamente en el aire y se desplomó... vinos que se desprendió la cola del avión, después vino el fuego y la tragedia".
De ahí, volaron hacia El Fuerte. Aterrizaron y al llegar la periodista vino a Los Mochis a bordo de un taxi y cubrió el hecho y lo envío a la agencia noticiosa. "Nunca había visto un avionazo", dijo en ese entonces.