26/08/2026
Mucho cuidado con los créditos milagro.
¿Crédito fácil? ¿Una inversión que promete ganancias extraordinarias? ¿O usar varias tarjetas para cubrir tus gastos?
Antes de aceptar cualquiera de estas opciones, vale la pena hacer una pausa. La Condusef advierte sobre tres riesgos que pueden poner en jaque tus finanzas personales: créditos fraudulentos, inversiones “milagro” y sobre endeudamiento.
Durante el Quinto Congreso de Educación Financiera de la Asociación de Bancos de México (ABM), Óscar Rosado, presidente de la Condusef, llamó a los usuarios de servicios financieros a mantenerse especialmente atentos a las ofertas que circulan por internet y redes sociales.
1. Créditos exprés: si te piden dinero para prestarte dinero, es fraude.
Los llamados créditos exprés suelen ofrecer préstamos rápidos y sin requisitos, principalmente a través de aplicaciones. El problema aparece cuando solicitan un pago anticipado para liberar el crédito.
También están los llamados “montadeudas”, aplicaciones que ofrecen pequeñas cantidades de dinero y posteriormente pueden convertirlas en deudas mucho mayores mediante intereses, cobros y otras condiciones.
2. Inversiones “milagro”: rendimientos extraordinarios = señal de alerta.
Si una plataforma promete ganancias muy superiores a las que ofrecen los instrumentos financieros formales y, además, en periodos muy cortos, desconfía.
La recomendación es clara: si te ofrecen en un mes lo que instrumentos como los Cetes generan en un año, considéralo una señal de alerta.
3. Sobre endeudamiento: gastar más de lo que puedes pagar.
De acuerdo con la Condusef, como regla general, una persona debería destinar hasta 30% de sus ingresos netos al pago de capital e intereses de sus créditos.
Por ejemplo, con un ingreso neto de $15,000 pesos mensuales, alrededor de $4,500 pesos sería el límite recomendado para cubrir deudas.
Las emergencias o créditos importantes, como una hipoteca, pueden requerir un análisis diferente. Sin embargo, mantener deudas por encima de nuestra capacidad de pago puede convertirse rápidamente en un problema financiero.
La regla es sencilla: si una oferta parece demasiado buena para ser verdad, investiga antes de entregar tu dinero.