05/09/2026
El caso George Stinney, el niño ejecutado en la silla eléctrica.
George Stinney Jr. fue un niño afroamericano de 14 años que, en 1944, fue injustamente condenado y ejecutado en la silla eléctrica en Carolina del Sur, convirtiéndose en la persona más joven en recibir la pena de muerte en Estados Unidos durante el siglo XX, y exonerado póstumamente en 2014.
El crimen y el arresto. Los hechos: El 24 de marzo de 1944, dos niñas blancas (Betty June Binnicker, de 11 años, y Mary Emma Thames, de 8) desaparecieron en Alcolu, Carolina del Sur. Sus cuerpos fueron hallados al día siguiente en una zanja con golpes severos en la cabeza.
El sospechoso: George Stinney fue arrestado porque las niñas habían hablado brevemente con él y su hermana el día anterior para preguntar por unas flores.
Interrogatorio sin garantías: La policía detuvo a George y lo interrogó durante horas en una habitación a solas, sin la presencia de sus padres ni de un abogado. Los agentes afirmaron que el niño confesó el crimen, aunque jamás existió un documento firmado o escrito que lo respaldara. Su familia fue amenazada y expulsada del pueblo de inmediato.
El juicio exprésUn juicio viciado: El juicio duró apenas dos horas y media. El jurado estuvo compuesto exclusivamente por hombres blancos.Defensa nula: El abogado defensor de oficio no llamó a ningún testigo ni presentó pruebas para protegerlo.Veredicto: Tras solo 10 minutos de deliberación, el jurado lo declaró culpable de as*****to en primer grado.
La silla eléctrica: El 16 de junio de 1944, George Stinney fue ejecutado en la penitenciaría de Columbia, Carolina del Sur.Inconsistencias físicas: Con una estatura de 1.52 metros y un peso de apenas 40 kilos (90-95 libras), era tan pequeño para la silla eléctrica de adultos que tuvieron que colocar un libro debajo de él para que pudiera alcanzar los electrodos y las correas le ajustaran. Durante el procedimiento, la máscara le quedó grande y se le cayó del rostro.
Exoneración tardía
Anulación de la condena: En diciembre de 2014, 70 años después de su muerte, la jueza estatal Carmen Mullen anuló formalmente la condena. Violación de derechos: El tribunal determinó que el proceso estuvo plagado de graves violaciones constitucionales, que el niño no recibió una defensa justa y que su supuesta confesión fue obtenida mediante coacción en un entorno de racismo sistémico. Puedes leer más sobre las injusticias de este proceso en los registros del Innocence Project y el análisis histórico de Amnistía Internacional.