14/08/2026
Es lógico que cuentes tu trayectoria en orden. Después de 15, 20 o más años de carrera, cuando alguien te pide que hables de tu experiencia, podrías contarla con detalle y explicar cómo cada etapa te llevó hasta donde estás hoy.
El problema es que la entrevista no es una autobiografía profesional, y mientras tú quieres demostrar lo amplio de tu experiencia, el entrevistador en realidad quiere entender otra cosa: qué puede aportar esa experiencia a la posición que necesita cubrir.
Puedes explicar cómo comenzaste, los puestos que ocupaste, los equipos que lideraste, los proyectos que dirigiste y los resultados que conseguiste; pero si la conexión con el problema que esa empresa necesita resolver no aparece con claridad, el entrevistador puede sacar conclusiones que no te favorezcan.
En lugar de preguntarte, ¿cómo cuento todo lo que he hecho?, toma un enfoque diferente, ¿Qué necesita entender esta persona de mi experiencia para reconocer cómo puedo resolver los problemas que esta empresa necesita?
No se trata de esconder tu trayectoria ni de reducirla a tres frases. Se trata de darle dirección, para que tu experiencia deje de ser solamente información sobre tu pasado y se convierta en evidencia de lo que puedes aportar hoy.