10/07/2026
📁 EXPEDIENTE GCRH 004
"Fue un error de dedo."
Hay momentos durante una auditoría que son tan inesperados...
Que ni siquiera aparecen en los cursos para auditores.
Este fue uno de ellos.
Estábamos revisando los indicadores del proceso.
Todo parecía estar en orden.
Gráficas.
Tendencias.
Metas.
Resultados.
Hasta que uno llamó mi atención.
La meta era del 95%.
El resultado reportado era 87%.
Así que pregunté con toda naturalidad.
— Veo que este indicador quedó por debajo de la meta.
¿Qué ocurrió?
El responsable tomó el reporte.
Lo observó unos segundos.
Frunció el ceño.
Y dijo algo que jamás olvidaré.
— Ah... fue un error de dedo.
Acto seguido...
Tomó el archivo.
Cambió el valor.
87 se convirtió en 97.
Guardó el documento.
Me sonrió.
Y dijo:
— Listo. Ahora sí.
Confieso que durante unos segundos pensé que era una broma.
Pero no.
Lo decía completamente en serio.
Y ahí apareció el verdadero hallazgo.
No era un indicador fuera de meta.
Era la percepción de que una auditoría consiste en presentar números bonitos.
Como si el objetivo fuera obtener una buena calificación.
Lo que muchas organizaciones olvidan es que un indicador fuera de meta no es un fracaso.
Es información.
Es una oportunidad para entender qué ocurrió.
Para analizar causas.
Para tomar decisiones.
Para mejorar.
En cambio...
Modificar un dato para que "se vea bien" elimina exactamente aquello que hace valioso a un indicador.
La verdad.
Porque un indicador no existe para demostrar que todo salió bien.
Existe para decirnos cuándo algo necesita atención.
Por eso, cuando alguien cambia un resultado frente al auditor...
No mejora el desempeño del proceso.
Solo pierde la oportunidad de aprender de él.
Y, lo más importante...
Compromete la confianza en toda la información que viene detrás.
Desde ese momento, la conversación deja de ser sobre un indicador.
Y comienza a ser sobre la integridad del sistema.
Porque un Sistema de Gestión puede recuperarse de un mal resultado.
Lo que difícilmente recupera...
Es la credibilidad de su evidencia.