12/05/2026
El día de hoy, salimos en El Universal Online, El Universal Opinión
Sinaloa, siempre ha sido una entidad crítica para el tema policial en México.
Por un lado, pocos policías y pésimas condiciones laborales, son características únicas. Así en 2025, solo presentó 0.5 policías por cada mil habitantes (un déficit de más de 2 mil policías), lo que lo posicionan en los últimos lugares pese a ser un estado con una persistente y compleja criminalidad. De acuerdo con Causa Común, ocupa el último lugar a nivel nacional en cuanto al Índice de Desarrollo Policial, que mide carrera policial, profesionalización, régimen disciplinario, seguridad social y certificación.
Por otro lado, el Policidio (homicidios de policías, relacionados a sus funciones) se ha mantenido, si bien con movimientos ondulares. De 2006 a 2011, en el marco de la llamada guerra contra el narcotráfico, más de 150 policías municipales y estatales fallecieron. De 2012 a 2017, esta cifra bajo a casi 60. Finalmente de 2018 a 2025, nuevamente se han dado picos importantes, con más de 100 policías, cerca de la mitad sucedido desde que comenzó el conflicto interno entre La Mayiza y Los Chapitos, a finales de 2024.
En lo que va de 2026, ocupa el segundo lugar a nivel nacional con 9, solo después del Estado de México.
Si bien, en este tema de policías caídos en el cumplimiento de su deber, ocupa el lugar 11, si la medida absoluta la convertimos en tasa, Sinaloa es el primer lugar a nivel nacional (pocos policías, muchos policías mu***os). De hecho, la tasa ha pasado de 73 homicidios de policías por 100 mil agentes entre 2018 a 2024 a 678 homicidios de policías x 100mh en lo que va del sexenio de la Pdta. Claudia Sheibaum.
Además de estás vulnerabilidades que hacen de las policías de Sinaloa un blanco perfecto de la delincuencia organizada, habría que subrayar la corrupción como elemento relacional y añadido; así lo muestra el 22% de policías no aprobados en control de confianza en los últimos años, y los datos, por un lado, de que solo el 7% de sinaloenses confía en sus policías y, por otro, de que el 80% de la comunidad percibe corrupción policial.