12/08/2026
Este caso tenía algo extraño.
Cuando se revisaban los dashboards por área, prácticamente todo estaba bien.
✅ cumplimiento de SLA
✅ volumen procesado
✅ productividad
✅ tiempos internos
Pero cuando se midió cuánto tardaba una solicitud desde que el cliente la generaba hasta que realmente recibía el resultado, apareció otra historia:
12 días.
El tiempo de trabajo real era mucho menor.
La mayor parte ocurría entre equipos:
esperas, transferencias, validaciones y colas.
Cada área había mejorado su propio tramo.
Pero nadie estaba mirando el viaje completo.
Ahí cambió la conversación:
dejaron de preguntar únicamente “¿quién está tardando?”
y empezaron a preguntar:
“¿Dónde está esperando el trabajo?”
A veces el cuello de botella no pertenece a ningún equipo.
Vive entre ellos.