22/05/2026
En México, trabajar con gobierno no es necesariamente algo “malo”… el conflicto más grande es que tiene reglas completamente distintas a las del sector privado, y los founders que llegan sin conocerlas aprenden en el camino, generalmente a un costo alto.
Lo que nadie te dice antes de entrar 👇
🔴 Los requisitos de acreditación son exigentes desde el día uno. Para participar en una licitación pública necesitas, entre otras cosas, opinión de cumplimiento positiva del SAT, acta constitutiva y poderes notariales vigentes, comprobante de domicilio fiscal, y registro en ComprasMX, la plataforma federal que desde abril de 2025 sustituyó a CompraNet. Si alguno de estos documentos no está en orden, tu propuesta puede ser descalificada sin que nadie te diga por qué.
🔴 Los tiempos de pago son reales y son largos. El gobierno tiene obligación de pagar, pero los plazos pueden extenderse significativamente. Una startup que depende del flujo de ese contrato para operar puede encontrarse en problemas de caja antes de recibir el primer pago.
🔴 Las penalizaciones son desproporcionadas para una startup. Los contratos públicos incluyen p***s convencionales por incumplimiento de entregables o plazos. En el sector privado, esas penalizaciones son negociables. En gobierno, están estandarizadas y son difíciles de reducir.
🔴 El contrato no es solo el contrato. Las bases de licitación forman parte del contrato. Todo lo que se discutió en las juntas de aclaraciones también. Si no participaste activamente en esas etapas, puede haber obligaciones que no leíste y que igual te aplican.
🔴 Ganar la licitación no es el final del proceso. Es el inicio de una relación con tiempos, formatos, informes y validaciones que no existen en el mundo privado. Muchas startups subestiman el costo operativo de administrar un contrato de gobierno.
En RMS Abogados ayudamos a empresas y startups a revisar contratos, licitaciones y riesgos antes de comprometer la operación. ✍🏼
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