02/06/2019
En múltiples ocasiones los directivos de las empresas acumulan un esfuerzos fallidos intentando un cambio organizacional que revitalice a sus empresas y se plantean la constante interrogante: por qué?
Algo que debemos comprender es que el cambio profundo debe orientarse al mercado, sin embargo, no es suficiente esta básica afirmación, ya que el cambio debe ser gestado desde la raíz de la organización.
El cambio debe sustentarse en PERSONAS, PROCESOS Y PRODUCTO, si en ese orden. Y generalmente intentamos justo en orden inverso.
La persona es la esencia de la organización, en la cual los valores son la parte fundamental, no podemos concebir a una empresa con enfoque al cliente, si su personal no mantiene una filosofía en tal sentido, pero sobre todo si sus directivos no brindan el ejemplo.
En la persona se centra el futuro de la empresa, dependerá del equipo el éxito del negocio, y por lo tanto es el primer nivel del cambio que debemos intentar.
Primero dar sentido de pertenencia individual al proyecto, después integrar un esfuerzo compartido para consolidar un auténtico cambio organizacional.
Procesos: hoy día debemos pensar en el rediseño de los procesos industriales y administrativos bajo un enfoque de Procesos Sustentables, puesto que las grandes oportunidades de negocio bien remunerados, justos, serios y equilibrados no están en las banquetas, éstos se encuentran en las organizaciones comprometidas con el desarrollo humano integral y con el planeta.
Ya no basta con que los procesos sean esbeltos y eficientes, hoy se requiere un compromiso real con el ambiente, el desarrollo humano y la sustentabilidad.
Producto: es la consecuencia de los dos componentes anteriores y requiere creatividad, investigación, desarrollo y mucha, mucha calidad. Pero?
Cómo pensar en un producto con estos atributos y orientado al cliente si no se tiene a un equipo y procesos en igual sentido.