12/09/2017
¿Tras el temblor, puede Juchitán seguir siendo “el enemigo de la intervención federal y de las inversiones del sector privado”?
11 de septiembre de 2017
Autor: Ana Paula Fernández del Castillo Quintana, especialista en Desarrollo Sostenible e Infraestructura. Directora General de Initiatives for Sustainable Development www.isdmx.com
“Yo vengo como todos los hombres, de muy lejos, de muy abajo; pertenezco a la despeinada, descalza y hambrienta multitud mexicana, y he peleado, desde que me acuerdo, por ser mañana distinto al de hoy y pasado al de antier; ser distinto cada día ha sido mi lucha, pero siempre con un horizonte y sin dejar de ser aquel que descalzo anduvo en su niñez.” Andrés Henestrosa -El Retrato de mi madre.
Verdad es que los mexicanos nos sentimos orgullosos y cautivados por Oaxaca: el mole negro, las tlayudas, el mezcal y el chocolate; por Monte Albán y Mitla; por el traje de Tehuana, los basquetbolistas Triquis y la Guelaguetza; por el convento, museo y jardín botánico de Santo Domingo; por San Agustinillo, Huatulco y Puerto Escondido; por los alebrijes y el barro negro; fascinados por las obras de Cabrera, Tamayo, Toledo y los muchos pintores contemporáneos que nos ha dado Oaxaca.
Pero también es verdad que el México “global, moderno, urbano y desarrollado” está muy lejos del México de “pueblos originarios, rural, pobre y marginado” custodios y herederos directos de toda esta gran cultura que apreciamos de Oaxaca. El Coneval publica que Oaxaca es el segundo estado con mayor población en estado de pobreza en el país. Y que en Juchitan tercera concentración poblacional del estado -95 mil habitantes - 60% vive en pobreza, 27% tiene carencia educativa, 42% no tienen acceso a servicios de salud, 26% viven en viviendas inseguras y 11% sin servicios básicos, 17% de la población tiene carencia alimentaria. Una comunidad de matriarcados, con más de 5,700 hogares con jefatura femenina.
Los medios de comunicación y redes sociales hablan de un pueblo de Juchitán históricamente rebelde y confrontativo: ni Hernán Cortés pudo con ellos. Se dice recientemente que es enemigo del desarrollo y nos lo describen como un radical combatiente de la inversión privada. Poco se dice de la real deuda histórica que hay con los pueblos de la región. No es casualidad que sólo el mes pasado Zapotecos, Huaves, Mixes, Chontales y Zoques del Istmo de Tehuantepec se ampararan colectivamente con el fin de proteger los derechos de los pueblos del Istmo ante lo que consideran “la intromisión y despojo de sus territorios por diferentes megaproyectos impulsados desde el gobierno federal” como los parques eólicos y la creación de la Zona Económica Especial.
Tras el sismo del jueves 7 de septiembre, Juchitán está devastada y ante la tragedia de noventa personas que perdieron la vida en distintas comunidades, la destrucción de cientos de hogares y la perdida de mucha infraestructura básica aparece una gran oportunidad: Demostrar a los pueblos del Itsmo que no se les va a fallar y que no se seguirán acumulando deudas sociales.
Cada uno debe cumplir con su obligación:
• El gobierno lograr la plena efectividad de los derechos económicos, sociales y culturales. Empezando por una reconstrucción oportuna, transparente y expedita de infraestructura básica que atienda a las necesidades de la comunidad.
• El sector privado ser inversionista responsable y ético, generar fuentes de empleo bien remuneradas, ser motor de competitividad, capacitación y desarrollo de capital humano; tiene un rol importante a cumplir en la defensa y el avance de principios en derechos humanos, empleo, prácticas ambientales y anti-corrupción.
• La sociedad civil debe mantenerse solidaria y subsidiaria, no sólo en los momentos de emergencia, también de forma continua con el fin de disminuir la pobreza de la región y generar oportunidades para los jóvenes y los niños.
• Las comunidades originarias deben dar oportunidad al diálogo, hoy se ven obligadas a aceptar la necesaria intervención del gobierno, el ejército, el sector privado y la sociedad civil ante el desastre provocado por el temblor.
Hoy todos tenemos la oportunidad de atender con prontitud la devastación, pero también la obligación de diseñar e implementar correctos planes de gestión social que realmente impulsen el desarrollo sostenible de la región del Itsmo de Tehuantepec.
Andrés Henestrosa nació en 1906, en San Francisco Ixhuatán, Oaxaca. Estudio la primaria en Juchitán y llego a ser poeta, narrador, ensayista, orador, escritor, político (diputado y senador por su estado), bibliófilo, historiador y periodista. Es nuestra responsabilidad como mexicanos, que de Juchitán salgan cientos o miles de niños y niñas que sigan los pasos de Andrés Henestrosa.