¿Te ha pasado que piensas tantas cosas a la vez que no te centras en ninguna? Pues bien, nuestra mente está acostumbrada a bailar constantemente de una forma rápida y sin pasos firmes. ¿Qué necesitamos? Una mente que pueda respirar, enfocar la atención en una sola cosa a la vez, vivir con plenitud y en el presente, saborear cada momento de la vida, conocer nuestro cuerpo y saber nombrar las emocio
nes que surjan de nuestro interior.
¿Y esto para qué? La propuesta es sentir nuestro cuerpo a cada momento, saborear cada actividad que se practique con la magia del presente, inhalar, exhalar, escuchar, sentir, tocar, oler. Todo en el mismo momento, sin vivir en el pasado o imaginando el futuro, sintiendo cada parte de nuestro cuerpo en el aquí, en el ahora, en el preciso instante en que se da el acontecimiento. Uno de los primeros trabajos hechos por Kabat – Zinn, médico estadounidense que incorporó los ejercicios de mindfulness a pacientes con dolor crónico y niveles de estrés, mostró que dichos ejercicios de mindfulness ayudaban a mejorar las tensiones causadas por la enfermedad, pues el paciente lograba separar la experiencia diaria del dolor. Los ejercicios de mindfulness ayudan entonces al organismo a recuperar su salud, su equilibrio, relaja los músculos del cuerpo para que éste pueda respirar de una forma amplia y tranquila, mejorando con esto la atención en cada actividad realizada, mayor observación en los pensamientos y las emociones sentidas, cultivo de la calma, armonía, paciencia, confianza y tolerancia.