17/09/2026
Un freeport permite comprar arte y dejarlo ahí sin pagar impuestos, ya que legalmente sigue "en tránsito". El dueño puede revenderlo dentro del mismo edificio, cambiando de manos varias veces, sin que ninguna venta pague IVA ni aranceles. La opacidad sobre quién es el dueño real facilita el lavado de dinero, y la falta de inspección ha permitido guardar piezas de origen ilícito, robadas o de excavaciones ilegales, durante años sin que nadie las reclame.