22/12/2018
Deseo de todo corazón que pases un increíble periodo decembrino 2018.
Con independencia de toda creencia religiosa, para muchos este es un tiempo de reflexión y gozo. Para mí además de reflexión, gozo, familia y amor, es una temporada que desde hace varios años utilizo para hacer un alto y comenzar a soltar todo aquello que ya no es necesario continuar cargando en el camino, de esta forma preparo así el nacimiento de mi nuevo Ser y lo festejo y lo recibo con todo jubilo y alegría.
En esta ocasión y si así lo deseas, te invito a que realices un proceso de reflexión similar. Para esto te voy a comentar sobre cuatro creencias que prácticamente a todos de alguna forma nos enseñaron desde muy pequeños y que en muchísimas ocasiones nos estorban y en ocasiones hasta nos hacen sufrir.
Creencia No. 1. Yo soy una persona valiosa por lo que tengo.
Desde pequeños aprendemos a darle importancia a las cosas o los objetos que tenemos, a cierta edad se convierte en relevante para nosotros si tenemos juguetes o no, si tenemos ropa de moda o no, si tenemos pareja o no, si tenemos un auto o no, si tenemos casa o no, si tenemos suficiente dinero o no, etc… Aprendemos y crecemos con esta creencia que se vuelve inercia y puede acompañarnos durante muchos años.
El punto importante aquí es, en esta etapa de tu vida ¿Hay algo que aun te causa desasosiego por no tenerlo o tal vez por si tenerlo? ¿Qué tanto de tu valía personal y autoestima aun se encuentra atado a eso que hoy no tienes? ¿Hay alguna creencia particular que te impida sentirte valioso aun cuando sabes perfecto que no tienes eso? ¿Estas dispuesto a soltar esa creencia? ¿De qué forma podrías renacer en una nueva persona tan valiosa como siempre independientemente de lo que se tiene o no se tiene? Cuando nuestra autoestima esta ligada o lo que tenemos, esta misma fluctuará conforme tengamos o dejemos de tener. ¿Crees que existe una forma de que tu autoestima permanezca siempre elevada independientemente de lo que tienes?
Creencia No. 2. Yo soy una persona valiosa por lo que hago.
Igualmente, desde pequeños nos alimentan con la creencia que: Depende lo que haces eres más o menos valioso. ¿Te acuerdas de niño, sí alguna vez escuchaste a las personas mayores hablar (presumir) sobre lo que hacían sus hijos?... Expresiones como “Pablito ya camina”, “Juanita fue seleccionada para hacer el papel de ___ en la obra de teatro de la escuela”, “Mi hija practica danza toda la semana”, etc. Más o menos de esta forma aprendemos que podemos ser reconocidos y mejor apreciados por lo que hacemos o dejamos de hacer.
Nuevamente el punto importante, ¿Cuánto de esta creencia sigue siendo inercia en tu vida? Tomate un minuto para reflexionar ¿Qué de lo que no haces te afecta más? ¿De las cosas que no estás haciendo cual compromete mayormente tu autoestima? ¿Hay alguna forma de que puedas vivir feliz y sin la necesidad de hacer eso? ¿De qué forma podrías sentirte valioso aun y cuando no hagas nada?
Creencia No. 3. Yo soy una persona valiosa si los demás piensan bien de mí.
Cuando niños, muy pronto aprendemos que nuestra opinión no es la más importante, simplemente porque damos mayor peso a la opinión de otros, especialmente la opinión de papá y de mamá. Esto es simple porque normalmente los demás ya sabían lo que es “peligroso para nosotros”, por ejemplo: “No metas la mano al fuego porque te quemas”, “No atravieses la calle sin ver que podrían atropéllarte” etc. De alguna forma los demás saben como funciona el mundo por tanto su opinión es más importante que la nuestra.
En este momento de tu vida, ¿Qué tanto te afecta lo que los demás piensan de ti? ¿Qué tan importante es para ti mantener cierta imagen ante los demás? ¿Qué tanto se distorsiona tu ser autentico para dar paso a una careta cuyo único propósito es controlar lo que los demás piensan de ti? ¿Qué pasa si los demás piensan mal de ti? ¿Qué tanto te regocija cuando los demás opinan bien de ti? ¿De qué forma podrías ser más auténtico sin importar tanto el qué dirán? ¿De que estas dispuesto a desprenderte?
Creencia No. 4. Yo soy una persona valiosa si soy más … que...
En esas conversaciones de papas ¿Alguna vez los escuchaste argumentar por cual hijo es el más rápido o el más algo? Por ejemplo: “Juanita aprendió a caminar cuando tenía un año, y alguien le contesta, “Eso no es nada, mi Pedrito aprendió a caminar a los 9 meses”. Pronto aprendemos que ser más que otros, siempre es bueno para sentirnos más apreciados o más reconocidos, o simplemente para llamar la atención. etc.
A estas alturas de tu vida ¿En que aspectos aún te sigues comparando con los demás? ¿Qué pasa si no tienes más que otros? ¿Qué pasa si no haces algo más rápido que otros? ¿En que aspectos sigues queriendo diferenciarte de los demás? Y sobre todo ¿Cómo sufre tu autoestima si no eres algo más que otros? ¿De qué forma podrías sentirte perfectamente amado y reconocido sin necesidad de demostrar ser más que alguien? ¿Estas dispuesto a soltar esta creencia?
Espero que esta pequeña reflexión te lleve a descubrir algo valioso para ti.
Si hay algo en lo que podamos apoyarte, sabes que estamos para servirte.
Recibe un abrazo fuerte.
Coach Dave.