08/08/2026
FUNERAL DE MARILYN MONROE
El 8 de agosto de 1962 se celebró el funeral de Marilyn Monroe en la capilla del Westwood Village Memorial Park, un servicio al que asistió únicamente un reducido círculo de personas allegadas. A 64 años de su partida, el mundo aún se conmueve y lamenta su prematura muerte.
En la capilla del cementerio de Westwood, Marilyn fue velada de manera íntima. Con el ataúd de bronce abierto, reposaba vestida con un atuendo de seda color verde pálido, un pañuelo a juego sobre su cabeza anudado al mentón y un ramo de rosas rojas entre sus manos: el último detalle de amor de Joe DiMaggio para ella. Durante la ceremonia, sonaron fragmentos de la Sexta Sinfonía de Tchaikovsky y de la melodía Over the Rainbow. Antes de cerrar para siempre el ataúd, Joe DiMaggio besó por última vez los labios fríos de Marilyn y le susurró tres veces “Te amo”.
Al término del servicio en la capilla, el ataúd fue escoltado hacia la carroza fúnebre por seis portadores, entre los que destacaban dos de sus colaboradores más cercanos: Allan "Wh**ey" Snyder, su maquillador durante 16 años, y Sidney Guilaroff, su peluquero. La carroza abandonó la capilla y rodeó el jardín central del cementerio, seguida por un lento y apesadumbrado cortejo. La cripta preparada en recibirla para su descanso final fue la número 24, en el Corredor de los Recuerdos.
El reverendo A. J. Soldan, sacerdote luterano de la Iglesia Westwood Village, estuvo a cargo del oficio litúrgico. Tras pronunciar las palabras “Polvo al polvo”, el ataúd fue deslizado en el nicho y se colocó provisionalmente una lápida de mármol. Durante todo el servicio fúnebre, Joe DiMaggio se mostró totalmente abatido, había perdido a Marilyn para siempre. En realidad todos la había perdido, pero fueron particularmente Joe y Berniece Miracle, hermana de Marilyn, quienes recibieron las condolencias de los asistentes.
Al concluir la ceremonia privada y retirados los asistentes, las puertas del cementerio se abrieron al público, permitiendo que una multitud de admiradores y curiosos se agolpara ante la cripta de Marilyn. En medio del fervor, la gente se abalanzó sobre la tumba y comenzó a tomar flores de los arreglos fúnebres para conservarlas como souvenir. La prensa permaneció apostada en el lugar hasta la caída de la tarde.
En algún momento, la losa de mármol colocada de manera provisional fue retirada para dar paso al sellado definitivo del nicho. Operarios del cementerio colocaron una pared de concreto, blindando así, de forma permanente y definitiva, la última morada de Marilyn Monroe. Posteriormente, sobre la piedra de mármol fue colocada una sencilla placa de bronce con la inscripción MARILYN MONROE 1926–1962.
En ese apacible rincón del cementerio de Westwood, Marilyn reposa en un descanso eterno donde por fin encontró la calma y el silencio absoluto. Que así sea para siempre.
—Sergio Serrano/MARILYN MÉXICO