Asociación Nacional de Empresarios Independientes

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Creemos en un México próspero y justo. 🇲🇽💪

Somos un movimiento empresarial independiente que, con fundamento en la experiencia de sus miembros, promueve políticas públicas en favor del desarrollo económico y el fortalecimiento de las PYMES.

Las Mipymes mexicanas: Esperanza ignoradaLas micro, pequeñas y medianas empresas (Mipymes) en México constituímos el 99%...
23/03/2026

Las Mipymes mexicanas: Esperanza ignorada

Las micro, pequeñas y medianas empresas (Mipymes) en México constituímos el 99% del total de las unidades económicas del país, predominantemente microempresas con menos de 10 empleados. Estamos hablando de tiendas de abarrotes, ropa, restaurantes, tornos, o cualquier tipo de persona con actividad empresarial, incluyendo despachos de abogados, arquitectos y todos los profesionales liberales.

Las empresas Mipymes formales e informales empleamos alrededor del 70% de la fuerza laboral. Producimos aproximadamente el 77.4% del PIB total, calculado a partir de datos del 3T 2025. Este porcentaje se conforma por 52% de empresas formales y 25.4% informales, primordialmente microempresas, de acuerdo al INEGI.

Enfrentamos escaso acceso a crédito formal, baja adopción tecnológica y riesgos diarios por inseguridad, lo que nos condena frecuentemente a sobrevivir al día sin capacidad de expansión. La falta de capacitación y políticas focalizadas acelera la mortalidad empresarial, perpetuando un ciclo de vulnerabilidad, de acuerdo al iMCO.

Somos el pulso de los pueblos y la ciudades: movemos economías locales, sostenemos a las familias y damos de comer al país, representando 5.45 millones de unidades que impulsan el comercio y servicios cotidianos.

Mientras las grandes empresas (solo 0.2%) capturan la mayor parte del valor agregado, las Mipymes —las olvidadas— cargamos con el peso de la economía diaria sin un apoyo gubernamental real y operando frente a políticas económicas francamente dañinas.

Los mexicanos podemos romper esta paradoja siguiendo el ejemplo de países como Corea del Sur, en donde además de tener pocos obstáculos, cuentan con políticas agresivas de apoyo mediante crédito accesible, capacitación digital y protección sectorial. Con ello han disparado su productividad y generado alto crecimiento sostenido.

Busquemos la unión de los Mipymes mexicanos para eliminar las barreras a la actividad económica y exigir un apoyo decidido por parte del Estado.

Roberto Gallardo
Director General ANEI, A.C.

https://www.anei.org.mx/las-mipymes-mexicanas-esperanza-ignorada/

Descanse en paz nuestro apreciado amigo Alberto "Shamuko" Villarreal. Esperamos que sus deudos alcancen pronto consuelo.
23/03/2026

Descanse en paz nuestro apreciado amigo Alberto "Shamuko" Villarreal.
Esperamos que sus deudos alcancen pronto consuelo.

Reunión del Consejo ANEI e invitados especiales con el Dr. Ulises Carlín, encargado de despacho en la tesorería de El Go...
10/03/2026

Reunión del Consejo ANEI e invitados especiales con el Dr. Ulises Carlín, encargado de despacho en la tesorería de El Gobierno de Nuevo León.
Agradecemos su participación con la exposición "Presupuesto de Nuevo León 2026".
En ANEI provocamos el cambio.

El “Caso Waldo”: Mal por donde lo veas.La Fiscalía General de Justicia del estado de Nuevo León desarrolló un obvio mont...
03/03/2026

El “Caso Waldo”: Mal por donde lo veas.

La Fiscalía General de Justicia del estado de Nuevo León desarrolló un obvio montaje alrededor de una acusación por violación, en contra de Waldo Fernández, Senador de la República, caso que permaneció activo por más de un año y medio.

Sólo con la intervención federal se pudo llegar a revelar que se trató de una farsa.

Este caso muestra que en materia de Justicia, Nuevo León no es un estado “Libre y Soberano”, como pomposamente señala nuestra Constitución en su mismo título. La realidad es que dependemos económica, política y jurídicamente de una Federación que no cumple a su vez con su propia Constitución… salvo que se trate de uno de “los suyos”.

Entonces sí se moviliza el aparato “de justicia”.

Recordemos que la justicia debe ser imparcial, pronta y expedita, y respetar los derechos humanos de los acusados. Sin embargo, de acuerdo a investigaciones periodísticas y estimaciones de organismos dedicados a promover la libertad de personas privadas de su libertad mientras están sujetas a proceso, hasta mediados de 2025, cerca del 36.3% de la población penitenciaria en México está privada de su libertad sin tiener sentencia.

Aplicado a la población carcelaria de Nuevo León, que ronda las 11,200 personas, esto representa a más de 4,000 personas ilegalmente encarceladas.

Las preguntas son: ¿Cuántos de esos casos son también montajes? ¿Cómo puede ser que tengamos a miles de personas privadas de lo más preciado -la libertad- sin seguir los procedimientos adecuados? Y la más importante: ¿Es correcto que sólo el caso de Waldo amerite una intervención federal?

Esta manera de impartir justicia no corresponde con el concepto, ideales e imagen que tenemos los habitantes de Nuevo León sobre nuestra tierra y sobre nosotros mismos.

Es momento de cobrar conciencia del nivel de simulación bajo el que vivimos: no todos tenemos los mismos derechos, no vivimos bajo el imperio de la Ley, las instituciones no funcionan como deberían, funcionan a contentillo de los poderosos.

El Senador de la 4T obtendrá justicia, sin duda.

Pero ¿qué pasará con los más de 4,000 ciudadanos presos que no se llaman Waldo?

Roberto Gallardo
Director General
ANEI

https://x.com/RobertoGal1710

El domingo de ‘El Mencho’: la falsa normalidadLa normalidad que vende el actual gobierno te exige ignorar lo obvio, lo q...
02/03/2026

El domingo de ‘El Mencho’: la falsa normalidad

La normalidad que vende el actual gobierno te exige ignorar lo obvio, lo que ves y lo que escuchas

Una cosa que, por su naturaleza, forma o magnitud se encuentra en su estado natural. Lo que comúnmente sucede es regular, habitual y ordinario para todos. Lo que la gente espera. Estas son definiciones de la palabra normal, la cual proviene del latín normalis, que deriva de norma (regla, escuadra) y describía algo hecho con una escuadra de carpintero y con ángulos perfectamente alineados que se ajustaban a un patrón general; algo recto, estándar o ajustado.

Me vino a la mente la palabra normal a raíz de lo ocurrido el domingo 22 de febrero. Ese día, al que denomino como “el domingo de ‘El Mencho’”, yo estaba en Puerto Vallarta preparándome para ir al aeropuerto cuando, en el condominio donde me encontraba, me advirtieron que no debía salir, ya que había bloqueos, autos quemados, motociclistas arrojando ponchallantas y riesgo de violencia. Justo en ese momento escuché una explosión que, supuse, estaba relacionada con la quema de autos en la carretera que va hacia el aeropuerto.

El chofer que me llevaría al aeropuerto me envió un mensaje para decirme que sería muy arriesgado ir, y después de revisar redes sociales unos minutos, estuve de acuerdo con él. A los pocos minutos, el avión en el que saldría de Puerto Vallarta fue desviado al aeropuerto de Atlanta, por lo que incluso antes de que el vuelo fuera cancelado sabía que no habría avión disponible ese día. De tener prácticamente las maletas en la mano, pasé inmediatamente a buscar información oficial mientras veía, desde un balcón en el décimo piso, múltiples columnas de humo y la zona centro de Vallarta envuelta en humo negro.

Un poco después aparecieron humaredas en el lado opuesto de la bahía, en la carretera que va hacia Punta Mita. La información oficial de las autoridades mexicanas fue inexistente, pero, eso sí, múltiples funcionarios federales y políticos del partido oficial pretendían hacernos creer que todo lo que veíamos era mentira, que todo lo que se decía sobre grandes zonas de México paralizadas por la reacción del crimen organizado, incluyendo ciudades tan relevantes como Guadalajara y Puerto Vallarta, era una exageración. Nos pedían, como es ya costumbre en esta época de la posverdad, que ignoráramos lo que nuestros ojos y oídos percibían. En realidad, la información oficial clara nunca llegó ese domingo. Decidí mejor suscribirme al portal de alertas del Departamento de Estado americano para entonces sí recibir comunicados claros, concisos y frecuentes que ese gobierno enviaba a sus ciudadanos en México.

Las horas transcurrían y las cuentas oficiales insistían en que “los aeropuertos de Jalisco operan con normalidad”. La cuenta del Gabinete de Seguridad insistía en la realidad paralela señalando que “los centros comerciales en la capital y principales ciudades de Jalisco operan con normalidad”; “las actividades comerciales se desarrollan de manera regular” (para entonces ya había docenas de Oxxos quemados sólo en Vallarta). Alrededor de las 4:00 de la tarde, la Presidenta publicó en X un mensaje donde hablaba de “absoluta coordinación con los gobiernos de los estados”, pedía “mantenernos informados y en calma” e insistía en que “en la mayor parte del territorio nacional se desarrollan actividades con plena normalidad”. Mientras, porristas, bots y funcionarios de alto nivel confundían a la población, minimizando lo que ocurría y vendiendo una normalidad inexistente; la que sólo ellos querían creer que existía.

Sin duda hay mucho que analizar sobre el operativo contra “El Mencho”. Si es parte de una estrategia seria, si es una ofrenda para Donald Trump, si la Presidenta autorizó ese operativo, si existe coordinación y confianza entre los distintos mandos de seguridad, si es razonable ver que varias docenas de motociclistas armados con fusiles, ponchallantas y bolsas con gasolina pudieran voltear a una ciudad tan importante como Puerto Vallarta cuando ésta tiene prácticamente en su corazón a la Zona Militar 41, con un general a cargo que es experto en terrorismo, si vale la pena hacer estos operativos aislados cuando no forman parte de un plan integral, mientras se ven miles de cancelaciones de turistas y viajeros de negocios que tenían planes de ir a Vallarta e incluso a destinos que ni siquiera fueron tocados por los disturbios del domingo 22. Muchas dudas, poca claridad.

Esperemos que surja más y mejor información sobre esto y se vean resultados tangibles pronto. Pero el enfoque de esta columna no es sobre si la estrategia de seguridad ha cambiado, si se acabaron los abrazos y llegaron los balazos. Mi curiosidad va por el lado de lo que es y debería ser “la normalidad”. Todo indica que el gobierno en turno nos querrá seguir vendiendo su idea de normalidad: a) el operativo fue un éxito; b) los disturbios fueron aislados; c) México es seguro y el turismo sigue creciendo; d) ¡vamos bien! Para ellos, esa es la normalidad y nos confirman que, mientras ellos no quieran ver con claridad, los ciudadanos no podemos confiar en lo que nos comunican o venden en materia de seguridad o cualquier otra.

Debemos preguntarnos: ¿Qué es lo normal? ¿Qué tipo de normalidad merecemos, esperamos y obtenemos? Cuando nos ofrecen normalidad, ¿a qué se refieren? Pareciera que debemos resignarnos a un nivel de “normalidad” 4T que no alcanza para mucho. Una normalidad que el gobierno parece festejar y que definitivamente NO transformará, para bien, a México.



28 febrero 2026

por JOSÉ DE NIGRIS FELÁN

https://x.com/josedenigris/status/2028131266244014332?s=46

Bonhoeffer y Cipolla: pistas sobre la teoría de la estupidezLa estupidez pública rara vez se presenta como estupidez: se...
23/02/2026

Bonhoeffer y Cipolla: pistas sobre la teoría de la estupidez

La estupidez pública rara vez se presenta como estupidez: se disfraza. A veces se viste de ideología; a veces de patriotismo; a veces de supuesta justicia social; a veces de ‘soberanía’; a veces de ‘austeridad’

Hace ochenta años, Dietrich Bonhoeffer escribió una observación incómoda: “La estupidez es un enemigo más peligroso del bien que la malicia. La malicia se puede exhibir, denunciar e incluso contener. La estupidez, en cambio, desarma porque no opera con lógica: los hechos rebotan, los argumentos se estrellan y, cuando la evidencia es irrefutable, se descarta como ‘incidental’. Ante la estupidez estamos indefensos. No tiene sentido tratar de persuadir con razones a quien es estúpido; incluso puede ser peligroso”.

En los setenta, Carlo Cipolla aterrizó el concepto con una definición útil para la vida pública: “Una persona estúpida es la que causa pérdidas a otros sin obtener ganancia para sí, e incluso perjudicándose. No es el corrupto que roba para enriquecerse. No es el oportunista que manipula para ganar. Es el actor –individual o colectivo– que destruye valor por reflejo, por dogma, por impulso tribal, por orgullo, por ‘así siempre se ha hecho’, por la adicción a tener la razón, aunque el país pierda”.

Una persona estúpida es peligrosa y dañina porque a las personas razonables les cuesta imaginar y entender el comportamiento no razonable del estúpido. Si vemos con frialdad la realidad económica y política de México, podríamos concluir que uno de nuestros frenos centrales al desarrollo no es la falta de talento, ni la falta de trabajo, ni la falta de oportunidades globales. Es algo más corrosivo: la institucionalización de la estupidez. Es decir, la normalización de decisiones públicas que dañan a millones sin beneficiar genuinamente a los ciudadanos, excepto a la vanidad del poder y a la necedad del “nosotros contra ellos” o de tal o cual “movimiento”.

Esta discusión no es académica. México arrastra más de treinta años de crecimiento raquítico que alcanza para casi nada. Hemos aprendido a vivir con un techo bajo, a celebrar lo marginal y a justificar el estancamiento con narrativas o cajas chinas. Mientras otros países transformaron productividad, inversión y competencia en bienestar, nosotros convertimos el debate económico en un pleito moral. El resultado está a la vista: una economía que trabaja mucho, produce poco valor agregado y se resigna a crecer 2 por ciento en un buen año, incapaz de crear verdadera prosperidad a la escala que el país necesita.

La estupidez pública rara vez se presenta como estupidez: se disfraza. A veces se viste de ideología; a veces de patriotismo; a veces de supuesta justicia social; a veces de “soberanía”; a veces de “austeridad”. Y, como Bonhoeffer anticipó, el problema no es que falten datos, sino que los datos compiten contra un hechizo: el de las frases hechas, los eslóganes, la polarización, el enemigo imaginario y la certidumbre moral de que cuestionar o dudar es traicionar.

Así, vemos cinco patrones obvios: a) Convertir la economía en propaganda. Se habla mucho de crecimiento, pero no se procura una conversación seria sobre competencia, sobre productividad, sobre inversión. La discusión pública se vuelve guerra de adjetivos y el país pierde lo esencial: una agenda sostenida para crecer. Es imposible despegar si preferimos el relato a la reforma, los comités a la sensatez. b) Destruir la confianza. La inversión no es un acto de fe en un líder: es un cálculo sobre reglas, tiempo y retorno. Cada vez que la política trata la ley como plastilina, cambia reglas a mitad del juego o usa la regulación como arma, México paga un impuesto invisible: menos proyectos, más costo de capital, más prima de riesgo. La estupidez aquí es creer que se puede prosperar sin certidumbre.

c) Confundir control con capacidad. Concentrar decisiones no equivale a gobernar mejor. Gobernar mejor es diseñar instituciones que funcionen incluso cuando el gobernante sea mediocre. Cuando debilitamos contrapesos, reguladores o mecanismos de evaluación, ganamos “poder”, pero perdemos capacidad. d) Administrar pobreza en vez de producir prosperidad. Los programas sociales pueden ser necesarios; creer que sustituyen al crecimiento es suicida. Cipolla diría que esta es una de las formas más dañinas de estupidez: actuar como si la transferencia reemplazara productividad, inversión, competencia, crédito, infraestructura y educación útil. Los avances sociales se sostienen con economías dinámicas, no con discursos.
e) Sabotear al que hace. México castiga al que produce con trámites, discrecionalidad y tiempos mu***os. Se presume culpable al empresario, al emprendedor, al que compite. ¿Resultado? Menos formalidad, menos inversión y menos innovación. Y luego nos sorprende que el país no despegue. Y así, se perpetúa el ciclo: políticas que “se sienten bien”, pero funcionan mal; decisiones que destruyen valor y luego exigen más control para corregir su propio daño. Si aceptamos que lo que hemos hecho por más de 30 años no ha funcionado, el siguiente paso es igual de incómodo: cambiarlo. No con ocurrencias, sino con un giro de prioridades.

Urgen: 1) instituciones que obliguen a pensar; 2) reglas que premien el valor creado, no la lealtad; 3) un pacto operativo por el crecimiento: energía suficiente, infraestructura, simplificación regulatoria, crédito y educación alineada al empleo; 4) despolitizar lo técnico: tipo de cambio, productividad, logística e inversión; 5) cultura pública de responsabilidad: dejar de aplaudir el capricho y castigar la incompetencia. México no está condenado, pero el optimismo sin ejecución es autoengaño. Si queremos desarrollo de verdad, el primer paso es aceptar que no podemos seguir poniendo la carreta delante de las mulas.

21 febrero 2026

por JOSÉ DE NIGRIS FELÁN



https://x.com/josedenigris/status/2025587823332503839?s=46

Website: https://www.anei.org.mx/bonhoeffer-y-cipolla-pistas-sobre-la-teoria-de-la-estupidez/

En 2019 publicamos que el crecimiento económico debe ser la prioridad de un gobierno transformador.Seguimos buscando que...
23/02/2026

En 2019 publicamos que el crecimiento económico debe ser la prioridad de un gobierno transformador.
Seguimos buscando que el gobierno sea verdaderamente transformador y aplique medidas concretas para estimular la inversión y liberar el potencial de México.
Continuaremos con esta tarea.
Ayúdanos a compartir estas ideas, por el bien de todos.

A la opinión pública:

En la Asociación Nacional de Empresarios Independientes, A.C., celebramos la instalación del Consejo para el Fomento a la Inversión, el Empleo y el Crecimiento Económico, llevada a cabo el día 18 de febrero de 2019, Palacio Nacional, ceremonia encabezada por nuestro Presidente de México, Lic. Andrés Manuel López Obrador.

El crecimiento económico debe ser la prioridad de un gobierno transformador. En la ANEI estamos listos para a colaborar en la búsqueda de un nuevo modelo económico para México, que complemente el cambio político que vive el país, brindando oportunidades de crecimiento para toda la ciudadanía.

Al respecto, ponemos al servicio de la ciudadanía y el Gobierno nuestra propuesta "Nuevo modelo económico para detonar el crecimiento y la prosperidad", en el cual analizamos las causas principales que han detenido el desarrollo de nuestro país durante los últimos 30 años, y proponemos medidas concretas para alcanzar un nuevo equilibrio macroeconómico, que estimule la inversión de millones de micros, pequeños, medianos y grandes empresarios, requisito necesario para crear los empleos que demanda la población (https://bit.ly/2KZ54Sk).

Sabemos que el cambio de modelo económico no será sencillo. Consideramos muy probable que haya grandes resistencias en la medida en que se afecten intereses creados.

Sin embargo, estamos seguros que el esfuerzo valdrá la pena, en tanto se busque eliminar los obstáculos principales a la inversión y se mantenga un rumbo claro que arroje el crecimiento que ha eludido a México por décadas.

El crecimiento económico es el único camino que llevará a México a una real justicia social y el bien común.

¡Transitemos unidos por esa senda!

Atentamente,

Fernando Luna Rodríguez
Presidente
Asociación Nacional de Empresarios Independientes, A.C.

Crecimiento con urgencia: la nueva prioridad nacional¿Será iluso pedir que la presidenta Sheinbaum se anime, algún día, ...
16/02/2026

Crecimiento con urgencia: la nueva prioridad nacional

¿Será iluso pedir que la presidenta Sheinbaum se anime, algún día, a dar un discurso como este?
¿Qué tan urgente es el crecimiento para el gobierno?
¿Y el Plan México? 🇲🇽

Hace poco más de un año presentamos aquí el Plan México. Desde entonces hemos formado comités y consejos de inversión alineados con la visión y objetivo plasmados en el Plan México: volver a ser una de las diez economías más grandes del mundo. Esta ambiciosa meta requiere crecimiento económico sostenido, superior al que estamos acostumbrados y al observado en los últimos años.

Reconocer que no estamos creciendo lo suficiente para consolidar no sólo el Plan México, sino una verdadera transformación, debe ser, desde ahora, el primer paso en cualquier discurso, plan y acción oficial en el que se hable de economía, pobreza, inversiones y desarrollo. No podemos ni debemos dejar atrás el optimismo que caracteriza a nuestro país y a su gente, pero debemos ser conscientes de que ese optimismo debe ir acompañado de acciones concretas que avancen esta prioridad nacional. Esas acciones deberán, paulatinamente, generar resultados que nos encaminen hacia ese agresivo objetivo del Plan México.

Debemos ser conscientes de que la meta es agresiva, pero estoy convencido de que poner la mira más baja limitaría el alcance de lo que somos capaces de lograr cuando nos lo proponemos. Es cierto, el ambiente geopolítico parece lejos de ser ideal y se puede ver como un viento de frente a nuestros planes; también se podría pensar que existen muchas variables que no podemos controlar en este océano de cambio constante en el que navegamos. Sí, podemos ser optimistas y al mismo tiempo saber que es importante y necesario reconocer la existencia de esos obstáculos, pero es aún más importante –y urgente– identificar aquellas variables y condiciones sobre las que tenemos influencia y podemos controlar.

Somos un país grande, orgulloso y luchón. Obstáculos temporales no deben distraernos de nuestra meta, y es por eso que, ante un camino que parece de subida, pongo a su consideración un renovado impulso a la verdadera transformación, acompañada de acciones específicas que están bajo nuestro control y con un muy necesario sentido de urgencia.

Los avances en la reducción de la pobreza o la recuperación histórica y justa de salarios mínimos nos deben motivar a reforzar intenciones y acciones; sin embargo, también debemos saber que, fuera de cualquier ideología que exista en este o futuros gobiernos, dichos avances no serán sostenibles si no vienen acompañados de crecimiento económico sostenido: crecimiento económico que se vea desde el puesto de la esquina hasta la multinacional que apuesta por invertir en México; crecimiento económico que permee en todos los rincones de la economía; crecimiento económico que detone ese potencial que debe tener una economía del tamaño de la nuestra.

Es con crecimiento económico que podemos reducir nuestra dependencia de mercados externos mientras el mercado doméstico crece. Es con crecimiento que podemos aspirar a seguir no sólo reduciendo los niveles de pobreza que crecieron por 30 años, sino a que nuestra clase media se consolide y pase a representar cada vez más una proporción mayor de los hogares del país. Una clase media que consuma más y mejor porque su nivel de ingreso crece junto con la economía nacional.

Debemos aspirar a que cada vez más mexicanos puedan adquirir los bienes y servicios que nuestra economía genera, pues sólo así es que romperemos ese círculo vicioso que nos condena a trabajar por migajas, enfocado en maquila de bajo valor agregado y que se ha vendido al mundo como un país que ofrece, principalmente, mano de obra barata.

Hoy damos el primer y más necesario paso en un cambio de actitud que provoque cambios estructurales alineados con nuestro objetivo de mediano y largo plazo planteado en el Plan México. Ese primer paso es insistir en reconocer que, como país, tenemos un problema: no estamos creciendo lo suficiente y eso requiere un golpe de timón. Sólo así podremos romper el techo de crecimiento potencial de nuestra economía, que en las últimas décadas ha sido inferior al 2 por ciento anual.

A partir de hoy, cada conferencia de prensa, cada evento relacionado con la economía incluirá un anuncio de al menos una acción específica que derribe barreras y obstáculos o que alinee condiciones e incentivos para apoyar el crecimiento y la competencia económica. A los gobernadores y alcaldes, algunos presentes aquí, los invito a alinearse con esta nueva prioridad nacional, ajustando en la medida de lo necesario sus planes y acciones en materia económica, de infraestructura y de regulación. El Gobierno Federal condicionará recursos y obras en la medida en que estados y municipios apoyen esta gran cruzada nacional por el crecimiento. De igual forma, invito a los poderes Legislativo y Judicial a incorporar en sus agendas acciones consistentes con un enfoque al crecimiento económico.

En los siguientes días y semanas, en cada evento público, anunciaremos acciones específicas. Hoy giro instrucciones al Servicio de Administración Tributaria (SAT) para que, a partir de marzo, el 95 por ciento de las devoluciones de IVA se resuelvan completamente en menos de tres semanas y que sólo en casos excepcionales justificados se retrasen o peleen. Agradezco a funcionarios y ciudadanos su apoyo a este renovado compromiso por el crecimiento nacional. - _Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo_, febrero 15 de 2026.

por JOSÉ DE NIGRIS FELÁN

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https://x.com/josedenigris/status/2023039352360599656?s=46

Trigueros: Hacer todo bien y perder—————El superpeso abarata importaciones a costa de desincentivar la producción nacion...
09/02/2026

Trigueros: Hacer todo bien y perder
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El superpeso abarata importaciones a costa de desincentivar la producción nacional. Forma un país que cada vez paga menos por lo que produces y te cobra más por todo lo que necesitas para producir; una economía que premia al importador y castiga al productor
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Para quien lee este espacio con frecuencia, no es sorpresa que insista en señalar lo que considero riesgos claros para la economía, especialmente para quien ya produce o quisiera producir en México. Hablar del tipo de cambio en público desata comentarios variados de quien entiende, de quien tal vez tiene experiencia, de quien lo sufre o goza, pero especialmente de quien no entiende y tampoco quiere entender. Peor aún, se convierte inexplicablemente en una discusión sobre si uno critica a la 4T o adora o añora al “prianismo”. Muchos se acostumbraron a que todo sea grilla y evitan el análisis objetivo de datos, de opiniones, de propuestas, de ideas.

Mi opinión reciente sobre el peligro del peso sobrevaluado artificialmente fue publicada en las redes de la ANEI (Asociación Nacional de Empresarios Independientes) y provocó comentarios de todo tipo, además de una muestra del deplorable nivel de ortografía y redacción que hay en México entre quienes se animan a opinar sobre algo que no entienden ni quieren entender. Me llamó especialmente la atención uno, escrito en mayúsculas, que de alguna forma resume los múltiples comentarios negativos y críticas a mi opinión. Quien comentó se arrancó juzgando a los empresarios y diciendo que “son los empresarios los que ponen el precio a sus productos”; “el empresario infla sus costos”; “que están aliados y por eso no hay competencia”; “si no les va bien, pues cambien de giro o váyanse del país”; “si no tienen productividad, no es por causa del gobierno, sino porque no saben administrar”; “quieren otro Fobaproa”.

No sé (espero que no) si así piensa la mayoría de los mexicanos y si de ese nivel es la comprensión de los temas económicos básicos o de la variedad de empresarios que hay en México. No parecen importar los datos ni explicaciones del impacto que tienen, sobre quienes producen, las fallas estructurales de la economía mexicana (de antes y nuevas) y, encima, del peso inflado. Se han publicado aquí ejemplos de empresarios del sector turismo, del sector automotriz y hoy me animo a poner el ejemplo de un agricultor. Muy importante que recordemos que la inmensa mayoría de los empresarios no son ni se apellidan Slim y que en México hay alrededor de 6 millones de empresas y más del 99 por ciento son micro, pequeñas y medianas.

El señor Trigueros y su familia llevan tres generaciones sembrando trigo en Sonora. Nunca han sido productores grandes, pero han podido armar un negocio que, como muchos, tiene sus años buenos y malos. Compiten con productores americanos mucho más grandes, subsidiados por su gobierno, con mejor acceso a crédito para tecnificar su producción y con tasas de impuesto menores. Trigueros tiene varios cientos de hectáreas en su rancho y produce unas cinco toneladas por hectárea. En 2020, el tipo de cambio rondaba los 20 pesos por dólar y competía contra un precio del trigo en Estados Unidos de 18.56 dólares por cada 100 kilos. Es decir, ese trigo importado tenía un precio de 371 pesos por cada 100 kilos.

Ese era el referente internacional contra el cual tenía que competir Trigueros. Hoy, el precio del trigo en Estados Unidos es de 19.48 dólares por cada 100 kilos. Es decir, en dólares, el trigo estadounidense es más caro que en 2020. Sin embargo, el tipo de cambio ya no es de 20 pesos, sino de alrededor de 17.3 pesos por dólar. El resultado es que ese mismo trigo estadounidense hoy tiene un precio de 337 pesos por cada 100 kilos. En pesos, el trigo importado es 9 por ciento más barato hoy que en 2020, a pesar de que en dólares subió. A eso hay que agregarle que la inflación acumulada entre 2020 y 2025 fue de un 35 por ciento.

Los costos de Trigueros –diésel, fertilizantes, semillas, refacciones, salarios, transporte– subieron también (siendo optimistas) cerca de la inflación promedio. Es decir, si los costos totales de producción del Sr. Trigueros fueran de un 70 por ciento del precio de venta, estaríamos hablando que en 2020 su costo era de casi 260 pesos y hoy es de unos 350 pesos por cada 100 kilos. Antes vendía a 371 y su margen de utilidad era de alrededor de 111 pesos por cada 100 kilos. Hoy, ese margen es negativo en unos 14 pesos. Sus precios no subieron con la inflación, sólo sus costos, y su competencia es capaz de vender al mercado mexicano a un precio en pesos 9 por ciento menor que hace casi seis años. Esta es la realidad concreta del superpeso. No es una abstracción. No es ideología. Es la aritmética que está matando a quien ya produce y ahuyentando a quien quisiera producir algo en México.

Este ejemplo del trigo no es una excepción. Es un espejo de lo que ocurre en múltiples sectores: agroindustria, manufactura, exportadores, proveedores locales, turismo. El superpeso abarata importaciones a costa de desincentivar la producción nacional. Forma un país que cada vez paga menos por lo que produces y te cobra más por todo lo que necesitas para producir; una economía que premia al importador y castiga al productor.

Se ve, en suma, como un modelo que vuelve perdedores incluso a quienes hacen todo bien. Mientras la política económica siga confundiendo fortaleza cambiaria con fortaleza productiva, seguiremos viendo menos trigo mexicano en el campo y más trigo importado en la mesa. El discurso oficial es peligroso: ignora que el peso fuerte es una pesada losa en la espalda de los sectores productivos. No reconocerlo es una ofensa contra quienes tienen la valentía de emprender un negocio que produce en México. Fortaleza cambiaria no es fortaleza productiva. El superpeso artificial, sin productividad a su alrededor, es veneno para un país en desarrollo.

por JOSÉ DE NIGRIS FELÁN



https://x.com/josedenigris/status/2020516602882490409?s=46

https://www.anei.org.mx/trigueros-hacer-todo-bien-y-perder/

https://x.com/ANEI_AC/status/2020537533432525248/photo/1

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