19/02/2026
El Acuerdo de Escazú no es solo un tratado. Es un termómetro de nuestra democracia ambiental.
Habla de acceso a la información, participación pública, justicia ambiental y protección a personas defensoras del territorio.
Pero la pregunta clave no es qué dice el texto, sino cómo se vive —o no— en la práctica.
Por eso, en este póster no explico derechos:
planteo preguntas incómodas.
Las que surgen cuando el derecho se cruza con el territorio, el poder y el conflicto ambiental.
Como abogada ambiental, creo que Escazú solo cobra sentido cuando sirve para exigir, cuestionar y transformar procesos reales.
¿Cuál de estos derechos te parece más lejano de cumplirse hoy?
Te leo en los comentarios.