13/05/2026
Sistémico 6 - Responsabilidad sobre el proceso vs responsabilidad sobre el resultado: quién es responsable de qué.
La tarea del Coaching en el ámbito del asesoramiento de procesos —o, mejor dicho, del acompañamiento de procesos— conlleva una responsabilidad sobre el proceso. Y por su parte, los Coachees o Clientes asumen la responsabilidad de los resultados, gracias a su propia experiencia profesional y a su vínculo en la organización.
La responsabilidad del éxito o el fracaso de un proceso de coaching es compartida, y esta no se puede medir únicamente a partir de los resultados. Y es que el coaching tiene como objetivo el desarrollo sostenible de la personalidad en el sentido de la «competencia personal, social y sistémica», y no las soluciones rápidas ni el éxito a corto plazo (DGfC, 2019, p. 1).
No obstante, la cuestión del reparto de responsabilidades se plantea una y otra vez: ¿quién es responsable de la calidad de la relación, de la conducción de la conversación, de la elección de los métodos, de la orientación hacia los objetivos y de los resultados de un proceso de coaching? ¿El Coach o el Coachee?
La respuesta corta es la típica respuesta sistémica: «tanto uno como otro».
Ya que ambas partes aportan su granito de arena. Ambas son responsables de la creación de la relación, la comunicación, el uso de los métodos, el seguimiento de los objetivos y del resultado. Y, sin embargo, no tienen la misma RESPONSABILIDAD.
En el Coaching Sistémico se aplica el principio de que nosotros, como Coaches, nos centramos en el proceso, tejemos el hilo conductor, perseguimos el objetivo del coaching, aportamos estructura, preparamos propuestas de métodos y ofrecemos otras intervenciones. Ayudamos a orientar hacia los recursos y las soluciones, respetando al mismo tiempo el ritmo de nuestro interlocutor.
Sin embargo, su «problema» no es el nuestro problema. No proporcionamos la solución, sino que le apoyamos en la búsqueda y el desarrollo de enfoques de solución y cambios viables.
El resultado concreto al final de un proceso de Coaching o de una sesión individual, hasta qué punto tiene un efecto duradero y en qué medida se puede integrar en la vida cotidiana del Coachee, depende en gran medida de hasta qué punto el Coachee se implica, se abre, hace sus «tareas» y está dispuesto a cambiar algo. Por eso la responsabilidad de los resultados no recae en absoluto en nosotros los Coaches.
Es útil hablar del reparto de responsabilidades desde el inicio del proceso de Coaching y, si es necesario, recordarlo de vez en cuando. Así se crea transparencia y gestionamos las expectativas de forma realista.
¿Cuáles son para ti las principales diferencias en la distribución de responsabilidades en un proceso de Coaching?
¿Y a qué otros contextos (fuera del coaching clásico) se podrían aplicar de forma provechosa?
Un texto de Dennis Sawatzki.