11/08/2020
Día 35: Cuando falta el consejo, fracasan los planes; cuando abunda el consejo, prosperan. Proverbios 15:22 NVI
Los árboles gigantescos de secoya se elevan cientos de metros en el aire y resisten presiones ambientales intensas. Los rayos pueden golpearlos, pueden soplar vientos intensos y los incendios forestales pueden arder a su alrededor. Sin embargo, la secoya resiste firme, y se fortalece durante las pruebas.
Uno de los secretos es lo que sucede debajo de la superficie. A diferencia de otros árboles, se extiende hacia afuera y entrelaza sus raíces con las secoyas que los rodean. Cada uno recibe poder y refuerzos con la fortaleza de los demás. Este secreto también es una clave para mantener un matrimonio fuerte y saludable. La pareja que enfrenta problemas sola tiene más probabilidades de derrumbarse en los momentos difíciles. Sin embargo, las que entrelazan sus vidas en una red de otros matrimonios fuertes, aumentan en forma radical sus posibilidades de sobrevivir a la tormenta mas intensa. Es fundamental que los esposos busquen consejos piadosos, amistades saludables y mentores experimentados.
Todos necesitamos el consejo sabio a lo largo de la vida. Las personas sabias lo buscan constantemente y lo reciben con alegría. Los necios nunca lo buscan y lo ignoran cuando se los dan.
Obtener el consejo sabio es como tener un mapa de carretera detallado y una guía personal en un viaje largo. Puede significar la diferencia entre el éxito continuo o la destrucción del matrimonio. Es vital que invites a parejas fuertes a que te comuniquen con sabiduría lo que han obtenido a través de sus propios logros y fracasos.
Los buenos mentores del matrimonio te advierten antes de tomar una mala decisión. Te alientan cuando estás listo para darte por vencido. Y te animan cuando alcanzas nuevos niveles de intimidad en tu matrimonio.
Muchas veces, podemos aislarnos de los demás. Si no tenemos cuidado, podríamos alejar de nosotros a las personas que más nos aman. Debes protegerte contra los que te influencian para mal. Todos tienen una opinión y algunas personas te alentarán a actuar en forma egoísta, a dejar a tu pareja para buscar tu propia felicidad. Ten cuidado y no escuches el consejo de aquellos que no tienen un buen matrimonio. Si tu matrimonio pende de un hilo debes detener todo y buscar el consejo sólido lo más rápido posible.
Por más que al principio sea incomodo abrirte con un extraño con respecto a tu vida, cada segundo que pase y cada sacrificio que hagas por tu matrimonio valdrán la pena. Aun si tienes una relación bastante estable, tienes la misma necesidad de mentores sinceros y francos: personas que renuevan tus fuerzas para seguir adelante y te ayuden a mejorar aun mas tu matrimonio.
Debes buscar una persona que tenga la clase de matrimonio que tú quieres. Comienza por pedir a Dios que te envié estas personas a tu vida.
Si no te parece demasiado importante, seria bueno que te preguntaras por qué: ¿Tienes algo que esconder? ¿Tienes miedo de sentirte avergonzado? ¿Crees que tu matrimonio está exento de necesidad de ayuda de afuera? ¿No te resulta atractivo zambullirte en un río de influencias positivas? No seas el capitán de un divorcio titánico al ignorar las señales de advertencia que te rodean.
Todos somos responsables de en que abordamos nuestro compromiso para con nuestro cónyuge, pero podemos recibir toda la ayuda que los demás pueden dar. Quizá sea la influencia racional que lleve a tu matrimonio de mediocre a maravilloso.
Referencia: Proverbios 12:15, Hebreos 3:13, Romanos 14:12.
Reto 35: Busca un o unos mentores para tu matrimonio: Unas buenas personas que sean sinceros y amorosas. Si te parece que es necesaria una terapia, da el primer paso y concreta una cita. Pídele a Dios que dirija tus decisiones y te dé discernimiento.