31/03/2026
Hoy quiero compartir algo personal… 🌊
Anoche tuve un sueño que se quedó conmigo todo el día.
Soñé que estaba en medio del mar.
Y eso, para mí, ya es mucho decir… porque en la vida real el mar me da mucho miedo, sólo puedo permanecer en el orilla.
Pero en el sueño era distinto. No estaba luchando, no estaba desesperada… estaba flotando.
Mi cuerpo simplemente se dejaba llevar por el agua. Había calma.
Mientras avanzaba, intentando llegar a la orilla, los vi. .. tres tiburones. No estaban lejos… pasaban debajo de mí, uno detrás de otro, podía ver sus siluetas con claridad.
Y sí… hubo un momento de intranquilidad. No era ausencia total de miedo.
Pero no perdí la calma.
No grité.
No me hundí.
No intenté escapar.
Seguí flotando.
Seguí avanzando.
Y desperté con una sensación muy profunda… difícil de explicar, pero muy clara:
algo dentro de mí ha cambiado.
Porque este sueño no hablaba del mar.
Hablaba de todo aquello que alguna vez ha perturbado mi calma.
A veces creemos que sanar o crecer es dejar de sentir miedo…
pero no siempre es así.
A veces crecer se ve como esto:
sentir la inquietud, reconocer el miedo…
y aun así no dejar que tome el control.
Flotar, en lugar de luchar.
Confiar, en lugar de controlar.
Avanzar, incluso cuando no todo es seguro.
Tal vez esos “tiburones” representan momentos difíciles, personas, pensamientos o situaciones que pesan… pero lo importante no es que desaparezcan. Lo importante es que ya no te dominan.
Que puedes estar ahí…
sentir un poco de temor…
y aun así sostenerte.
Si estás pasando por un proceso difícil, quiero decirte algo desde el corazón:
Hay una parte de ti que ya sabe cómo cuidarte.
Aunque a veces no lo notes.
Aunque todavía haya miedo.
Tu mente, tu historia, tu proceso…
también están trabajando a tu favor.
A veces, incluso mientras duermes.
Y quizá, como en mi sueño,
no se trata de llegar rápido a la orilla…
sino de descubrir que ya tienes dentro de ti
la capacidad de atravesar el mar. 💙
Con cariño,
Miss Kari
Mente en Cerezo