14/03/2022
La amistad es para mí un sentimiento tan o más sagrado que el amor. No podemos intercambiar anillos ni prometer fidelidad eterna, pero la lealtad es obligatoria.
Por eso la desilusión y la tristeza son insoportables cuando alguien a quien dimos nuestra amistad, con quien compartimos secretos y esperanzas, en quien confiamos la vida misma, nos apuñala por la espalda tan vilmente como tú me lo hiciste a mí.
Desde el día en que su daga se hundió en mi pecho, he tratado de entender por qué. ¿Porque? ¡Confiaba en ti, te amaba! Suele decirse que los amigos son la familia que elegimos, pues contigo veo que me equivoqué mucho en la elección y como el error fue mío, asumo parte de la culpa por haber creído en ti.
Con el tiempo se pasará la amargura, porque todo pasa, pero esperaré, toda mi vida si es necesario, tu explicación, tus excusas. Mi lado más emocional siempre esperará el día en que encuentres una excusa lógica para todo esto, y entonces tal vez podamos retomar nuestra amistad...