17/08/2026
El índice de productividad laboral de México está 3.6% por debajo de donde estaba en 2018.
En el primer trimestre de 2026, el Índice Global de Productividad Laboral que publica el INEGI cerró en 96.4 puntos sobre una base de 2018 igual a 100, con una caída de 0.1% respecto al trimestre anterior. En actividades secundarias —industria y manufactura— la caída anual fue de 1.2%.
Ocho años, y el output por hora está por debajo de donde arrancó.
¿Por qué las plantas que sí invirtieron tampoco se movieron?
Porque la respuesta por default a cualquier presión de capacidad, durante décadas, ha sido agregar horas. Y esa respuesta funciona una sola vez.
Cuando el volumen sube, se abre un turno. Cuando hay retraso, se autoriza tiempo extra. Cuando el proceso no rinde, se agrega un operador. Sumadas durante años construyen una estructura de costos que depende de horas que nadie mide.
El mismo boletín lo enseña sin querer. La productividad de las industrias
manufactureras subió 3.2% anual. Pero la producción creció 0.4% y las horas trabajadas cayeron 2.8%. El indicador mejoró porque se trabajaron menos horas.
Lo hemos visto en plantas de automotriz, alimentos y farmacéutica: entre el tiempo que se planea y el que se convierte en producto bueno hay una brecha que ningún tablero de utilización muestra, porque utilización mide si la máquina está
encendida.
Lo que cambia para un director general en 2026: la reforma de jornada laboral está por retirar la palanca de las horas. Y no hay otra preparada.
La reforma no te quita horas. Te quita la única palanca que habías usado en ocho años.
Fuente: INEGI, Indicadores de Productividad Laboral y del Costo Unitario de la Mano de Obra, Boletín 386/26, 10 de junio de 2026.