14/03/2022
Hace unos años, en las Olimpiadas Especiales de Seattle, nueve participantes, todos con discapacidades mentales, se alinearon para el inicio de la carrera de 100 metros.
A la señal, todos se pusieron en marcha, no precisamente apurados, pero sí con la voluntad de hacerlo lo mejor posible. Uno de los chicos tropezó con el asfalto, se cayó y empezó a llorar. Los otros ocho escucharon el llanto. Disminuyeron la velocidad y miraron hacia atrás. Luego dieron media vuelta y regresaron. Todos ellos. Una de las niñas con síndrome de Down se arrodilló, le dio un beso al niño y le dijo: "Está bien, ahora se curará". Y los nueve competidores se tomaron de los brazos y caminaron juntos hasta la línea de meta. Todo el estadio se puso de pie y los aplausos se prolongaron durante muchos minutos...
Tal vez los atletas eran deficientes mentales, pero ciertamente no eran deficientes espirituales... Eso es porque, en el fondo, todos sabemos que lo que importa en esta vida, más que ganar solo, es ayudar a otros a ganar, aunque eso signifique reducir la velocidad. por nuestros escalones...
(Mensajes todos los días)