15/01/2026
Hace unas semanas le pedí a mi hija, de 8 años,
que armara un rompecabezas que había dejado a medias. Yo estaba más pendiente del tiempo que del proceso.
Sin prisa, me miró y me dijo: “Papá, confía en el proceso.”
Me causó gracia escucharlo, porque yo esa frase la escuché por primera vez después de mis 30s.
En manufactura, muchas veces queremos resultados inmediatos, pero los procesos bien hechos requieren paciencia y la certeza de que, si se hacen bien, el resultado termina llegando.
A veces la claridad no viene de la urgencia, sino de la confianza y la disciplina.
Desde entonces, cuando dudo, me acuerdo de eso.
Confía en el proceso.