18/06/2026
Hoy, más que nunca, comprendo el verdadero valor y la trascendencia de haber estado frente a un grupo.
Durante mi etapa como practicante en la Escuela Secundaria Técnica # 88 "Luis Donaldo Colosio Murrieta", tuve el privilegio de compartir aula con alumnos extraordinarios. En los últimos días, varios de ellos me han escrito, y otros me lo han dicho en persona, que desean que regrese a dar clases. No existe mayor reconocimiento ni satisfacción que sentir el cariño y la gratitud de quienes fueron parte de mi primera experiencia docente, y escucharlos de viva voz me conmovió profundamente.
Siempre confié en que cada consejo, cada llamada de atención dada con afecto y cada enseñanza compartida rendirían frutos, aun viniendo de un practicante que estaba aprendiendo junto con ellos. Hoy tengo la certeza de que ese momento ha llegado.
Por compromisos laborales, en esta etapa de mi vida no me es posible regresar a las aulas como quisiera. Sin embargo, es importante que tengan presente algo fundamental: cada uno de ustedes ocupa un lugar especial en mi corazón. Tuvieron el honor de ser mis primeros alumnos, y gracias a ustedes confirmé mi vocación. Con ustedes aprendí a enseñar, a escuchar, a tener paciencia y a descubrir la dicha inmensa de ver crecer a otros. Me regalaron aprendizajes imborrables que atesoro con profundo cariño y orgullo.
Quiero que sepan que las puertas siempre estarán abiertas. Dondequiera que me encuentre, tendrán en mí a un profesor en formación que se convirtió en amigo, dispuesto a escucharles, apoyarles y orientarles con la mejor voluntad. Mi compromiso con ustedes no terminó con mis prácticas, porque un verdadero maestro acompaña toda la vida.
Lleven siempre con ustedes una de las enseñanzas que más insistí en compartirles: la regla de oro. Si desean ser respetados, valorados y escuchados, aprendan a respetar, valorar y escuchar primero. Es un principio simple que transforma vidas y sociedades. En sus manos, en su esfuerzo y en su integridad está depositado el futuro de nuestro querido México.
Durante esas prácticas, nunca me dirigí únicamente a adolescentes de secundaria. Cada día conversaba con futuros ingenieros, doctores, maestros, licenciados, arquitectos, chefs, veterinarios e ingenieros agrónomos que alimentarán y cuidarán de nuestro país. En cada mirada vi potencial, en cada pregunta vi curiosidad, y en cada logro vi la esperanza de un México mejor.
A toda la comunidad de la Técnica 88, gracias por permitirme ser parte de su historia y por ser parte fundamental de la mía. Gracias por sus mensajes, por sus palabras en persona, por sus recuerdos y por recordarme que la docencia, incluso desde las prácticas, es el acto de amor más grande que existe. Ha sido, es y será siempre un honor haber sido su practicante.
Con cariño, admiración y gratitud infinita.
Profe: VICTOR HUGO GLZ MTZ