26/10/2026
Salto Cuántico y la Luna llena en Tauro
Esto de dar el salto cuántico suena muy romántico hasta que te das cuenta con tu nueva conciencia de que algunas cosas que antes habías normalizado rayan en abuso, o ves perfectamente cómo quieren manipularte, te hartas del discurso repetitivo, del mismo chiste, de los mismos lugares y formas de conversar.
Haces el intento de hablar con franqueza, pero te ignoran, se justifican o te dan el avión. ¡Pero lo notas! Y ya no quieres pan con lo mismo.
Tienes que ser muy valiente, porque si no, la verdad es que solo te convertirás en la máscara de “nueva visión cuántica”, serás una nueva fachada sostenida por quién sabe qué… dándote atole con el dedo.
Cuesta mucho cambiar desde el fondo las cosas que “así son porque así han sido siempre”, “hay que estar bien”, porque además de valor se necesita aguantar el dolor de dejar ir costumbres, rutinas, personas y la vieja versión tuya.
Esas personas con las que estableciste relaciones importantes en tu vida, amigos, hijos, sobrinos, exes, compañeros, etc., que, por alguna razón diferente para cada caso, ya no compartes la “buena onda” que las unía, se van como hilo de media.
Y peor aún, te das cuenta de que idealizabas y que negociabas con tu coherencia. Después de todo una no es perfecta ¿verdad? Y que la única manera de mantener un escaso equilibrio en la relación sería seguir pasando por alto lo que ya cayó por su propio peso, a eso le sumas que para seguir manteniendo el lazo, tendrías que negarte a ti misma y lo invertido en años de terapia, constelaciones, rituales, llanto, dolor y sangre.
Entonces, la distancia entre los dos es cada día más grande, como canta José Alfredo, ni mejor ni peor para nadie, solo es distante. Y te vas dando cuenta de que al paso de los meses, van sumando bajas y te preguntas ¿Acaso seré yo Señor?, y como si el cielo se abriera, escuchas en el fondo de tu mente ¿Entonces quién?
Se hizo el intento, pero es como la actualización a Windows 11, si no se tiene el equipo adecuado no funciona bien.
Así es como vas aterrizando del salto cuántico, sin paracaídas, dejando tu vieja reputación y tu ADN espiritual embarrados en el camino, satisfecha contigo misma por ser coherente, y aplacando al ego que a cada rato te hace dudar.
Salto cuántico o no, como sea que se llame, el respeto al derecho ajeno es la paz.
Isabel De la Torre
📸 Logical Gnosis