14/09/2026
Cuando las empresas me contrataron, no fue como Project Manager. Aprendí ejecutando tareas de ese rol. En la región nadie conocía qué hacía un PM en esos años, creo fue en el 2008. Así que los PM nos conocíamos entre sí.
Sí, esta es la receta secreta. Puede que sea tu caso. Y sé que esto va a resonar contigo.
Durante años me pregunté por qué nadie me dijo lo que realmente se necesita para ser Gerente de Proyectos o Project Manager (PM), como se identifica en la industria. Ahora lo sé. Y hoy quiero compartirlo contigo.
Este es el post 1 de 8 donde te contaré cómo llegué a ser PM, en qué fallé, cómo me recuperé, y cómo puedo ayudarte a evitar ese valle de lágrimas que yo tuve que cruzar solo o sola.
El miedo no avisa; se instala en la boca del estómago la noche antes de firmar tu primer contrato como responsable de un proyecto real.
Recuerdo perfectamente esa sensación: el título universitario en la pared, los manuales de gestión leídos de memoria, y enfrente de mí, una cuadrilla de veteranos en el campo que me miraban con la suspicacia natural de quien sabe que los galones de la escuela no sirven de nada cuando la maquinaria se detiene.
No llegué a la gerencia de proyectos por una revelación divina ni por acumular diplomas en una vitrina. Llegué a base de tropiezos, de juntas donde el cliente exigía respuestas imposibles y de errores que costaron caro antes de entender que la ingeniería y las finanzas son solo el esqueleto; el verdadero músculo es la capacidad de sostener la presión sin perder la brújula.
El miedo. Ese bloqueo mental paralizante que te convence de que no estás preparado, cuando en realidad lo único que falta es cruzar la línea.
Si hoy eres licenciado/a o ingeniero/a entre los 25 y 35 años, con esa espina clavada de que puedes liderar más alto pero sintiendo que te falta el 'permiso' formal para dar el salto, este recorrido de ocho estaciones es para ti.
No es teoría de aula; es la ruta exacta que viví en el terreno y que hoy comparto con quienes deciden dejar de ser espectadores.
Esto he aprendido estos años que que el miedo no es señal de debilidad. Es señal de que estás a punto de crecer.
No estás solo/a. Todos los PMs que admiro pasaron por lo mismo.
El miedo no se va. Se gestiona.
El miedo no avisa. Pero tampoco te define. Lo que te define es lo que haces con él.
¿Estás en ese punto de miedo paralizante?
Nos vemos en el Post 2. Ahí te compartiré de atreverse con miedo.
— José Valencia