31/08/2014
LOS BUENOS HÁBITOS EN LOS NIÑOS
¿Qué es un hábito? Un hábito es algo que no sabemos hacer, pero que, a base de repetición, aprendemos. Los hábitos siempre tienen connotaciones culturales; por ejemplo, un hábito es lavarse los dientes con un cepillo, comer la sopa con la cuchara o aprender a manejar una bicicleta
A base de repetición, gracias a esta asociación de elementos externos con el acto que estamos enseñando, el niño va ganando en seguridad
Esta seguridad le viene no solamente de la asociación de elementos externos con el acto que estamos enseñando, sino también por la actitud de los que le transmiten el hábito. Un niño siempre capta lo que el adulto le transmite. Por ejemplo, si pongo delante de mí un niño de seis meses y le digo con un tono suave "gordo, papá no te quiere nada", el niño sonríe; en cambio, si al mismo niño le digo con un tono fuerte "¡guapo, papá te quiere mucho!", el niño llorará. El niño no entiende las palabras, sino que capta lo que yo le transmito. Por lo tanto, lo que se necesita para que un niño capte que aquello no se puede hacer es que un adulto se lo transmita. Es decir, los niños experimentan las sensaciones que tienen porque los adultos se las transmitimos.
Por ejemplo, se traumatiza verdaderamente a un niño cuando es el adulto quien le transmite el trauma, debido a que, por ejemplo, los padres se pelean, hay problemas en la escuela, etc
El problema en este caso es que los padres, que son los mejores educadores (cuando se les dice lo que tienen que transmitir a sus hijos), sin querer transmiten su inseguridad al hijo.
Un niño es un ser inteligente que se comunica con un adulto mediante lo que llamamos "acción-reacción". Es decir, los niños hacen cosas porque esperan reacciones de los adultos; y, en función de la reacción del adulto, el niño vuelve a hacer la misma cosa o hace otra cosa distinta.
un niño de un año de edad que no sabe dormir seguido. Lo colocamos en la cuna y nos vamos a la cocina a preparar la cena; él, para comunicarse con nosotros, tiene que hacer una acción. Un niño de un año puede hacer dos clases de acciones. La primera es levantarse y sentarse en la camita dando palmas y haciendo "gu, gu, gu". Ante esta primera acción, la reacción de los padres es mirarse entre ellos y decirse "qué mono, está cantando una canción".
El niño puede hacer otra acción: levantarse, ponerse de pies, estirar los brazos, llenarse de mocos y empezar a gritar "¡mua, mua, mua!". Entonces, los padres lo cogen, le cantan, la bailan..., hacen todo lo que pueden.
Si este niño tiene problemas con el hábito del sueño, ¿por cuál de las dos acciones optará? Por la que ha conseguido la reacción del adulto, evidentemente. Por lo tanto, las acciones que utilizan los niños para comunicarse con los adultos cuando están en una situación de inseguridad en su hábito de sueño son el llanto,