20/03/2024
¿Por qué los bosques son decisivos para combatir la crisis climática?
Un bosque saludable es un poderoso sumidero de carbono, es decir, puede absorber y almacenar dióxido de carbono. Las estimaciones demuestran que, a nivel global entre 2001 y 2019, los bosques absorbieron el doble de la cantidad de carbono que emitieron, equivalente a 7.600 millones de toneladas métricas de CO2 al año. Por lo tanto, los bosques ofrecen una capacidad esencial para eliminar los gases de efecto invernadero (GEI) de la atmósfera y ayudarnos a evitar las repercusiones más graves de la crisis climática. De acuerdo con hallazgos del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés), el sector de la agricultura, la silvicultura y otros usos del suelo tiene el potencial de proporcionar hasta un 30 % de las reducciones de emisiones de GEI que se requieren para limitar el calentamiento global a 2 °C, a un costo relativamente bajo. En el contexto de este sector, numerosas oportunidades de mitigación de gran impacto se encuentran en los propios bosques.
Los bosques son ejemplos destacados de la recuperación y adaptación natural, siendo una de las soluciones basadas en la naturaleza más eficaces que existen. Sin embargo, su resiliencia no los exime de verse afectados por factores de perturbación antropogénicos, como el cambio de uso de la tierra, la deforestación, la intensificación agrícola y la urbanización.
En la actualidad, la deforestación y la degradación de los bosques representan hasta una quinta parte de las emisiones globales de GEI. Esta situación se ve agravada por las temperaturas globales: a medida que aumentan, los bosques se vuelven cada vez más susceptibles a las sequías, los incendios forestales, las plagas y las enfermedades. A medida que los bosques desaparecen, se pierde su inmensa capacidad para almacenar carbono, y el dióxido de carbono que se libera agrava aún más el efecto invernadero.
La adopción de un enfoque holístico para gestionar nuestros bosques de forma sostenible es fundamental para combatir el cambio climático de forma eficaz. Al eliminar las emisiones derivadas de la deforestación y la degradación forestal, y al facilitar la regeneración de los bosques y la restauración del paisaje, podemos reducir significativamente las emisiones netas de GEI a nivel mundial.
Si de verdad queremos mantener el calentamiento global por debajo del umbral crítico de 2 °C, debemos realizar esfuerzos colectivos para conservar, restaurar y gestionar los bosques de forma sostenible, empezando por reconocer su papel invaluable en la consecución de dicho objetivo.