19/05/2026
En la cima del Everest, a 8,849 metros sobre el nivel del mar, los geólogos han encontrado fósiles marinos. Conchas, restos de organismos que vivieron en el fondo del océano hace millones de años.
No es un error. Es la historia del planeta contada en piedra.
Hace aproximadamente 450 millones de años, las rocas que hoy forman el Everest eran sedimentos acumulados en el fondo de un antiguo océano llamado Tetis, que existió entre lo que hoy son India y Asia. Durante millones de años, los restos de organismos marinos se fueron depositando en ese fondo y formaron capas de roca caliza.
Lo que cambió todo fue el movimiento de las placas tectónicas.
Hace unos 50 millones de años, la placa indostánica comenzó a chocar con la placa euroasiática. Ese choque, que continúa hasta hoy a una velocidad de unos 5 centímetros por año, fue empujando el terreno hacia arriba de manera gradual, formando la cordillera del Himalaya.
Las rocas del fondo marino fueron literalmente elevadas hasta convertirse en la cima más alta de la Tierra.
Hoy el Everest sigue creciendo a razón de unos pocos milímetros por año, mientras las placas continúan su movimiento.