Wilson Jara

Wilson Jara Difusión de herramientas de gestión para mejorar los procesos empresariales.

EL VALOR DE LA SONRISANo cuesta nada, pero crea mucho.Enriquece a quienes reciben, sin empobrecer a quienes dan.Ocurre e...
03/10/2020

EL VALOR DE LA SONRISA
No cuesta nada, pero crea mucho.
Enriquece a quienes reciben, sin empobrecer a quienes dan.
Ocurre en un abrir y cerrar de ojos, y su recuerdo dura a veces para siempre.
Nadie es tan rico que pueda pasarse sin ella, y nadie tan pobre que no pueda enriquecer por sus beneficios. Crea la
felicidad en el hogar, alienta la buena voluntad en los negocios y es la contraseña de los amigos.
Es descanso para los fatigados, luz para los decepcionados, sol para los tristes, y el mejor antídoto contra las
preocupaciones.
Pero no puede ser comprada, pedida, prestada o robada, porque es algo que no rinde beneficio a nadie a menos que sea
brindada espontánea y gratuitamente.
Y si en la extraordinaria afluencia de último momento de las compras de Navidad alguno de nuestros vendedores está
demasiado cansado para darle una sonrisa, ¿podemos pedirle que nos deje usted una sonrisa suya?
Porque nadie necesita tanto una sonrisa como aquel a quien no le queda ninguna que dar.

Dale Carnegie

02/10/2020

EL PROBLEMA DE LAS VENTAS ONLINE

ENTREVISTAS gratis por Facebook live
Con Pablo Barboza (CEO de Centro de Estudios Villarreal)

En esta oportunidad les presentamos la oportunidad de aprender de empresarios Cajamarquinos que día a día deben innovar su negocio y procesos para poder continuar en un espacio virtual.

1. WILSON JARA
Stelar Company
Tecnología y Software empresarial, con más de 10 años
de experiencia

2. ELVIS QUITO
Thirteen Perú
Personalización y exclusividad en diseños y producción de
ropa

3. BRYAN QUILICHE
Cajamarca Marinera
Servicio virtual de marinera para llegar a cada hogar.

COMPLETAMENTE GRATUITO
DOMINGO 08:00 PM POR FACEBOOK LIVE

Con Wilson Jara, Bryan Quiliche, Eduardo Quito

02/10/2020

✅ Excelente consejo para los que son padres.

01/10/2020

Una sonrisa expresa: "Me gusta usted.
Me causa felicidad. Me alegro tanto de verlo".

30/09/2020

"El hombre cuya cara no sonríe no debe abrir una tienda".
Proverbio chino.

28/09/2020

REGLA 1:
No critique, no condene ni se queje.
D. Carnegie

25/09/2020

"Si quieres recoger miel, no des puntapies a la colmena"
"En lugar de censurar a la gente, tratemos de comprenderla"
D. Carnegie

Si eres padre, ésta lectura te hará llorar.PAPÁ OLVIDA(W. Livingston Larned)Escucha, hijo: voy a decirte esto mientras d...
23/09/2020

Si eres padre, ésta lectura te hará llorar.

PAPÁ OLVIDA(W. Livingston Larned)

Escucha, hijo: voy a decirte esto mientras duermes, una manecita metida bajo la mejilla y los rubios rizos pegados a tu frente humedecida. He entrado solo a tu cuarto. Hace unos minutos, mientras leía mi diario en la biblioteca, sentí una ola de remordimiento que me ahogaba. Culpable, vine junto a tu cama. Esto es lo que pensaba, hijo: me enojé contigo. Te regañé cuando te vestías para ir a la escuela, porque apenas te mojaste la cara con una toalla. Te regañé porque no te limpiaste los zapatos. Te grité porque dejaste caer algo al suelo. Durante el desayuno te regañé también. Volcaste las cosas. Tragaste la comida sin cuidado. Pusiste los codos sobre la mesa. Untaste demasiado el pan con mantequilla. Y cuando te ibas a jugar y yo salía a tomar el tren, te volviste y me saludaste con la mano y dijiste: " ¡Adiós, papito!" y yo fruncí el entrecejo y te respondí: "¡Ten erguidos los hombros!" Al caer la tarde todo empezó de nuevo. Al acercarme a casa te vi, de rodillas, jugando en la calle. Tenías agujeros en las medias. Te humillé ante tus amiguitos al hacerte marchar a casa delante de mí. Las medias son caras, y si tuvieras que comprarlas tú, serías más cuidadoso. Pensar, hijo, que un padre diga eso. ¿Recuerdas, más tarde, cuando yo leía en la biblioteca y entraste tímidamente, con una mirada de perseguido? Cuando levanté la vista del diario, impaciente por la interrupción, vacilaste en la puerta. "¿Qué quieres ahora?" te dije bruscamente. Nada respondiste, pero te lanzaste en tempestuosa carrera y me echaste los brazos al cuello y me besaste, y tus bracitos me apretaron con un cariño que Dios había hecho florecer en tu corazón y que ni aun el descuido ajeno puede agotar. Y luego te fuiste a dormir, con breves pasitos ruidosos por la escalera. Bien, hijo; poco después fue cuando se me cayó el diario de las manos y entró en mí un terrible temor. ¿Qué estaba haciendo de mí la costumbre? La costumbre de encontrar defectos, de reprender; esta era mi recompensa a ti por ser un niño. No era que yo no te amara; era que esperaba demasiado de ti. Y medía según la vara de mis años maduros. Y hay tanto de bueno y de bello y de recto en tu carácter. Ese corazoncito tuyo es grande como el sol que nace entre las colinas. Así lo demostraste con tu espontáneo impulso de correr a besarme esta noche. Nada más que eso importa esta noche, hijo. He llegado hasta tu camita en la oscuridad, y me he arrodillado, lleno de vergüenza. Es una pobre explicación; sé que no comprenderías estas cosas si te las dijera cuando estás despierto. Pero mañana seré un verdadero papito. Seré tu compañero, y sufriré cuando sufras, y reiré cuando rías. Me morderé la lengua cuando esté por pronunciar palabras impacientes. No haré más que decirme, como si fuera un ritual: "No es más que un niño, un niño pequeñito". Temo haberte imaginado hombre. Pero al verte ahora, hijo, acurrucado, fatigado en tu camita, veo que eres un bebé todavía. Ayer estabas en los brazos de tu madre, con la cabeza en su hombro. He pedido demasiado, demasiado.

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