30/04/2018
ENTRE LA OPORTUNIDAD Y EL RIESGO
Se está realizando el Corredor Vial Interoceánico Norte "Fernando Belaúnde Terry" Longitudinal de la Selva Norte y tiene como finalidad interconectar la Región de la Amazonia de Perú, Colombia, Ecuador y los llanos de Bolivia y Venezuela (todavía en construcción).
Esta autopista cruza muchos lugares de nuestra selva: San Luis de Shuaro, Villa Rica, Puerto Bermúdez, Puerto Inca, Aguaytia, Tocache, Campanilla, Juanjuí, Moyobamba, Nueva Cajamarca, Bagua Grande, Jaén, San Ignacio. Si bien es cierto que el proyecto data del año 1971 durante el gobierno de Fernando Belaúnde Terry, hasta hace unos años esta carretera tenía solo 2 carriles.
Hace aproximadamente 3 años se decreta la ampliación, remodelación y asfaltado de la Carretera a 4 carriles y en algunos tramos hasta 6 carriles; esto dio lugar a que muchos posesionarios de terrenos agrícolas perdieran gran parte frontal de sus tierras ya que el proyecto así lo demandaba.
Hace unos meses la autopista ya ha cruzado frente a la casa donde vivo y es aquí donde ocurre un caso muy singular y particular, por la LECCIÓN que me deja y que quiero compartirlo... Es hora de imaginar todo el escenario:
Se acercan 2 personas a preguntarme: “Hola, buenos días, somos abogados, venimos desde Lima; somos especialistas en entablar demandas contra el Estado y estamos buscando a personas que hayan sido afectadas en la Construcción de la Carretera y bla bla bla…”
Traduciendo: Lo que ellos hacían era DEMANDAR al Ministerio de Transportes y Comunicaciones en representación de cada persona afectada en la Construcción de la Carretera y una vez que la demanda procedía, el estado peruano indemnizaba económicamente de acuerdo al valor del terreno y a los metrajes afectados; a decir, estamos hablando no de metros cuadrados sino de hectáreas y eso significa miles de soles.
El Negocio de estos abogados era llegar al siguiente trato con el afectado: “…Para iniciar el juicio y los papeleos que eso conlleva nos debes hacer un adelanto de S/.1000.00 (Mil soles), una vez que la demanda proceda y el Estado te indemnice económicamente, sólo nos harás un segundo pago que es del 10% del monto total de la indemnización.”
Imagínese por ejemplo que el monto a indemnizar fuera solo de S/120.000 (Ciento Veinte Mil Soles), para los abogados, su 10% serían unos S/12.000 (Doce Mil Soles).
Pareciera un buen Negocio, a suponer que: son docenas de afectados, un solo modelo de demanda contra el estado y con pagos adelantados que no GARANTIZAN la viabilidad, ni la RESPONSABILIDAD, ni la SEGURIDAD por parte de los abogados. Claro que vi muchos folios con documentos de personas que conozco y que aceptaron el trato; sé que muchos de ellos ven el RIESGO pero también ven una OPORTUNIDAD, ya que NINGUNO esperaba que el estado los indemnice; ¿Qué pueden hacer? ¿Qué decisión deben tomar?
RIESGO por entregar dinero a personas que apenas conocieron y que, en el peor de los casos, lo dan por perdido, u OPORTUNIDAD de que sea cierto lo que les dicen y que al final verán su dinero. Una encrucijada Total.
Es allí donde llegan a casa de una persona, al cual tengo el gusto de conocer y aprender de sus experiencias, él también perdió parte de sus tierras y le hacen la misma propuesta; bla, bla, bla... él los escucha atentamente, él no entra en disyuntivas, él acepta el trato y mejora la oferta: “Si logran la indemnización, yo no les daré un 10%, les daré el 15%, pero eso sí, NO LES DARÉ NINGÚN ADELANTO”.
Él vio más allá de la oportunidad y el riesgo, algo que cualquiera no lo hubiera planteado, ni pensado y claro que los abogados aceptaron…
Recuerdo una de las lecciones de Robert Kiyosaki quien decía que la moneda tiene 2 caras: Cuando dices No puedo pagarlo, sólo estás viendo una cara de la moneda; pero en el momento en el que dices ¿Cómo puedo pagarlo? empiezas a ver el otro lado…
Lección aprendida.