31/10/2024
DIA DE LOS MU***OS
Por: Fortunato Rodríguez y Masgo.
Como ráfagas revienta el ventaron proveniente de la quebrada de Puelles, nubes de polvareda se levanta por las estrechas y románticas calles sin pavimentar de nuestro Huánuco tradicional. Mientras, el aromático café de huerta discurre en señal del “lonchecito huanuqueño”. Por su parte, el maestro panadero acelera sus curtidas manos para terminar ornear el pan de piso. Caserito ¡pancito de leña! ¡Con yapita te voy a dar!
Hoy, primero de noviembre de los años 70, Día de Todos los Santos, víspera para conmemorar día de los finados, quienes aguardan tras una lápida fría una corta oración o un suspiro de recuerdo; solo sé, la muerte no mata, sino el olvido, quizás ya no se pronuncia sus nombres, que en vida fueron requeridos, hasta tuvieron amores clandestinos, entregaron embriagados sus caricias y besos, ellas o ellos ya lo echaron al olvido; al final, el mu**to finado esta.
El legendario portón del cementerio “Augusto Figueroa Villamil” está abierto de par en par, metros más allá están posesionados improvisadas carpas levantadas con listones de maguey y toldera vieja, la cerveza y la shacta están a la espera de afligidos deudos, quienes llegaran a visitar en toda la noche a sus “mu**tos”. Ya el viejo tocadisco Sanyo a pilas Rayovac está animando la noche con viejas canciones huanuqueñas o boleros de nuestra “Anamelba”.
El panteón hoy luce casi limpio, pintaron su fachada y su enorme portón de madera, los pabellones de los nichos, están localizados hasta la altura de la capilla, hasta ahí pareciera que fuera el cementerio, y al fondo casi llegando al jirón San Martin esta la temible morgue donde vive el pishtaco de Picante de Gallo, hoy muestra un cadáver degollado por los abigeos proveniente del distrito de Chaulan. El resto del inmueble es “purita” tierra, donde se sepultan cavando una pequeña fosa y sobre ello se coloca una pequeña cruz pintado de negro con letras blanca que lleva el nombre quien en vida fue.
El camposanto esta agitado, por la presencia de jovenzuelos quienes llevan consigo escalera, balde y una pequeña escoba de mano para limpiar los nichos y poner ramos de flores a cambio reciben modestas propinas. Los pintores repintan los nombres de los finados o retocan alrededor de la lápida. Todo estos “trabajitos”, es un “cachuelito” por el día de los mu**tos. Ya los “atados” de flores, bien “quipichado”, están en venta en plena puerta hasta donde llegaron las “comachas” de Pachabamba.
Ya las horas transcurrió, un efectivo de la Guardia Civil tendió la cadena en su puesto control establecido en una de las puertas de la casona de Don Pantalón Figueroa, sito en la primera cuadra del jirón Dos de Mayo, quien hoy puso coloridas flores debajo de su venerada imagen allá en su capillita, hasta donde llegan devotos choferes para orar y prender su velita, para que lo acompañe durante su viajecito.
La noche llego, dejando atrás a la torrencial lluvia -estamos en temporada de “invierno” en esta parte del país-, nos introducimos a la tenebrosa oscuridad del interior del cementerio hoy es casi iluminada por las velas encendidas, los difuntos están casi listos para recibir su visita nocturna -permitido solo una vez al año-, su familia esta alrededor de ellos, orando, hasta cantando canciones que trae recuerdo al difunto. La shacta, cigarro y coca anima la noche y son los ingredientes infaltables en este recordado día.
Los hijos mayores de doña Mashica Gutarra trajeron guitarra, rondín y violín, mientras las nueras prepararon mazamorra de calabaza, chicharrones, mote y café para entregar a la suegra difunta. Tendieron un mantel blanco en el piso y colocaron la ofrenda, comenzaron a cantar, y zapatear los huaynos, la shacta ya trepaba la cabeza, uno que otro lloraba recordando a la matriarca de la familia, en especial los nietos.
A minutos de la media noche, el ambiente es festivo en el panteón huanuqueño, se siente un susurro de viento frio. De pronto se escucha ¡mi mu**to está aquí! ¡los difuntos están llegando!, el misterio de la sombra se materializa, el alma está presente entre nosotros festejando su día, taita Dios le concedió permiso por algunas horas para estar entre los suyos.
La madrugada ya casi está presente, los toldos en las afueras están abarrotados, ebrios lloran desconsolados, los recuerdos revelan tu verdadero sentimiento, tarde es para lamentar que no fuiste buen hijo, los viejos discos entonan canciones tristes. Muchos amanecieron tomando y tomando, botella en mano buscaban un plato de caldo de gallina de chacra, para reanimar el cuerpo hoy dos de noviembre día de los mu**tos.
Ya en el día central, durante la mañana, el dúo de campanas apostados en la pequeña torre del cementerio da rienda suelta al saludo a los difuntos quienes se encuentra descansando en el sueño eterno. El campanero cobra por la sonada. Al escuchar el retoque de las inquietas campanas, muchos brotan lágrimas y lloran en silencio por el ser querido que ya no está en este mundo.
El camposanto esta casi repleto, la misa de difunto en la capilla está a la orden del día, el curita del Seminario esta haciendo su “agosto”, la lista es interminable. Mientras en los pasillos están los que cantan responso. Muchos de estos muestran cancioneros de responso en latín, ni ellos mismo entienden; pero ahí están ellos, para cantar a nuestras almitas, muchos al son de un huayno casi llorando entonan y sacan del bolsillo del pantalón una botellita de “agua bendita”, a cambio reciben tu “limosna”.
Ya casi entrada de la noche, el cementerio se cierra, todos los visitantes caminan de retorno a sus respectivas casas, melancólicos muchos de ellos, dentro de sus pensamientos llevan consigo los recuerdos de sus seres queridos que partieron en el tren de la muerte, sin pasaje de retorno. Mañana será un nuevo día, continuar se ha dicho, hasta el próximo día de los mu**tos, que será el año siguiente. Así fue las celebraciones de Huánuco de antaño. Fuente: TU DIARIO HUANUCO, 3 de noviembre 2023, pág. 11. Dia de los mu**tos, autor: Fortunato Rodríguez y Masgo