25/08/2026
La Asociación Red de Pequeños Empresarios del Perú exige al nuevo gobierno frenar de manera inmediata la minería ilegal. Esta actividad destructiva arrasa con los ecosistemas de nuestro país y atenta contra la biodiversidad nacional.Asimismo, advertimos que la minería ilegal financia y multiplica graves delitos conexos, como el crimen organizado, la trata de personas y la extorsión. Como pequeños empresarios comprometidos con el desarrollo formal, demandamos acciones firmes, fiscalización rigurosa y la restauración del orden y la seguridad en las zonas afectada.
MINERÍA ILEGAL DEFORESTA 139 MIL HECTÁREAS Y AFECTA 250 RÍOS EN LA AMAZONÍA
La expansión de la minería ilegal en el Perú durante el 2025 dejó una huella territorial sin precedentes en la Amazonía. Estudios del Observatorio de Minería Ilegal (OMI) confirman que esta actividad ilícita impactó más de 139,169 hectáreas de bosque amazónico y contaminó más de 250 ríos y quebradas, afectando ecosistemas estratégicos, concesiones formales y territorios de pueblos indígenas.
La deforestación acumulada por minería artesanal y de pequeña escala alcanzó 139,169 hectáreas, de las cuales Madre de Dios concentró el 97.5%, consolidándose como el principal epicentro de la actividad ilegal en el país.
Desde el 2024, solo en esta región se arrasaron más de 11,500 hectáreas adicionales, principalmente en el corredor minero y en zonas como La Pampa, donde la presión territorial volvió a intensificarse.
La minería ilegal afectó más de 250 ríos y quebradas en nueve regiones del país, de acuerdo con Conservación Amazónica–ACCA. Entre las cuencas con mayor presión se encuentran ríos estratégicos para el abastecimiento de agua y la biodiversidad amazónica.
En Loreto, la actividad se intensificó en los ríos Nanay, Chambiras, Yaguas, Tigre, Putumayo, Napo y Curaray, donde se registró una expansión acelerada de dragas y alteraciones geomorfológicas visibles en los cauces.
Durante el 2025, en Loreto se contabilizaron 688 dragas operando en ríos amazónicos, con picos de 42 dragas detectadas en un solo día. La actividad ilegal se expandió hacia cuencas compartidas con Colombia y Brasil, incrementando el riesgo de contaminación transfronteriza.
Ríos como Nanay y Putumayo muestran signos persistentes de sedimentación, remoción de lecho y contaminación por mercurio, con impactos acumulativos sobre la fauna acuática y la calidad del agua.
En Huánuco, la deforestación vinculada a minería ilegal se triplicó en un año, pasando de 558 hectáreas en 2024 a 1,700 hectáreas en 2025. El río Yuyapichis fue identificado como uno de los más afectados, consolidando un nuevo foco de expansión minera ilegal en la Amazonía central.