13/10/2025
El desafío de la seguridad: Gestionando los trabajos de alto riesgo bajo la normativa peruana
Introducción: Un compromiso con la vida y la ley
En el dinámico mundo laboral actual, la ejecución de tareas de alto riesgo es una realidad en sectores como la minería, la construcción y la industria. Estas actividades, por su naturaleza, exponen a los trabajadores a peligros significativos que pueden comprometer su integridad física y su vida. En este contexto, la gestión de la seguridad y salud en el trabajo (SST) se convierte en un pilar fundamental para las empresas y una obligación legal que garantiza el bienestar del capital humano. En el Perú, la normativa vigente establece un marco claro y riguroso para la prevención y control de estos riesgos, obligando a las organizaciones a implementar protocolos estrictos para cada una de estas labores.
¿Qué es un trabajo de alto riesgo en Perú?
La normativa peruana define como "trabajo de alto riesgo" a aquellas actividades donde la exposición a un peligro es mayor y puede desencadenar lesiones graves o mortales. La Ley N.º 29783, Ley de Seguridad y Salud en el Trabajo, y su Reglamento, el D.S. N.º 005-2012-TR, junto con normas sectoriales específicas (como la G.050 en construcción o el D.S. N.º 024-2016-EM en minería), detallan las responsabilidades de los empleadores y las medidas de control requeridas.
Algunos ejemplos comunes de trabajos de alto riesgo son:
Trabajos en altura: Labores realizadas a más de 1.8 metros de altura, como la instalación de estructuras, mantenimiento de fachadas o el trabajo en andamios.
Trabajos en espacios confinados: Realizados en áreas con entrada y salida restringida, ventilación natural deficiente y que pueden contener atmósferas peligrosas, como tanques, silos o túneles.
Trabajos en caliente: Tareas que involucran soldadura, corte, esmerilado y otras fuentes de ignición en áreas donde exista riesgo de incendio o explosión.
Izaje de cargas: Maniobras de levantamiento y traslado de materiales pesados con equipos especializados como grúas y polipastos.
Riesgos eléctricos: Labores que implican la manipulación de sistemas eléctricos energizados o la proximidad a ellos.
La clave para la prevención: Protocolos y permisos de trabajo (PETAR)
La gestión eficaz de los trabajos de alto riesgo no se improvisa. La normativa exige que, antes de realizar cualquiera de estas tareas, se elabore un Permiso Escrito de Trabajo de Alto Riesgo (PETAR). Este documento es crucial y debe incluir, como mínimo, la siguiente información:
Identificación de peligros y evaluación de riesgos (IPERC): Una evaluación exhaustiva que identifique los riesgos específicos de la tarea y establezca medidas de control adecuadas.
Procedimientos Escritos de Trabajo Seguro (PETS): Documentos que detallan paso a paso cómo realizar la tarea de manera segura.
Medidas de control: Especificación de los equipos de protección personal (EPP), colectiva (EPC) y otras medidas de seguridad necesarias.
Capacitación y autorización: Verificación de que los trabajadores involucrados están debidamente capacitados y autorizados para ejecutar el trabajo.
Capacitación: Un derecho y una necesidad
La Ley N.º 29783 establece que el empleador debe garantizar la formación constante de sus trabajadores en materia de seguridad. Para los trabajos de alto riesgo, esta capacitación es indispensable, teórica y práctica, y debe ser impartida por profesionales competentes y con experiencia. La capacitación no es solo un requisito legal, sino una inversión en la protección y el desarrollo del personal.
Supervisión: La vigilancia activa de la seguridad
La supervisión constante es otro componente indispensable de la gestión de riesgos. Los prevencionistas y supervisores SSOMA son responsables de verificar que los procedimientos y protocolos se cumplan rigurosamente, identificando y corrigiendo cualquier acto o condición subestándar. Su labor es vital para asegurar que la teoría de la seguridad se aplique efectivamente en la práctica diaria.
Conclusión: Una cultura de seguridad, más allá de la obligación
La gestión de trabajos de alto riesgo va más allá del simple cumplimiento de una ley. Se trata de una cultura de seguridad que debe permear todos los niveles de una organización. El compromiso de la alta dirección, la participación activa de los trabajadores y la capacitación continua son los pilares para minimizar los riesgos y prevenir accidentes. Al invertir en seguridad, las empresas no solo protegen la vida de sus empleados, sino que también fortalecen su reputación, mejoran su productividad y construyen un entorno laboral más justo y seguro para todos.