01/05/2025
No encontré nada mejor para honrar el día del TRABAJO que el poema EL TRABAJO del libro El Profeta, de Gibran Jalil Gibran, que copio a continuación…
“Honda es tu nostalgia por la tierra de tus recuerdos…Mas antes de que nos dejes te rogamos que nos hables…” “Y él respondió Pueblo de Orfalís ¿De qué puedo hablaros sino de lo que en todo momento vibra en vuestras almas?”
“Entonces un labrador dijo: Háblanos del Trabajo. Y él respondió, diciendo:
Trabajáis para mantener el paso de la tierra y el alma de la tierra. Porque estar ocioso es convertirse en un extraño para las estaciones, Y apartarse del cortejo de la vida, que avanza con majestad y orgullosa sumisión hacia el infinito.
Cuando trabajáis sois una flauta a través de cuyo corazón el tiempo se convierte en música. ¿Cuál de vosotros querría ser una caña muda y silenciosa, cuando todo lo demás canta al unísono?
Siempre se os ha dicho que el trabajo es una maldición y la labor una desgracia. Pero yo os digo que cuando trabajáis cumplís una parte del sueño más remoto de la tierra, que os fue asignada cuando ese sueño nació.
Y al trabajar os amáis realmente, Y amaros a vosotros mismos es amar a todos, Y amar a todos es amar a Aquel que os ha enviado.
¿Qué es trabajar con diligencia sino incorporar el espíritu de la tierra, cuyos espíritus se mueven con suave ritmo?
¿Quién trabajaría con alegría, revelación y amor, sino aquel cuya alma se ha unido al espíritu de la vida?
¿No habéis oído decir que la vida es oscuridad, y en vuestra fatiga está vuestra aflicción? Y yo os digo que la vida es en verdad oscuridad, excepto cuando hay impulso, Y todo impulso es ciego, excepto cuando hay conocimiento, Y todo conocimiento es vano, excepto cuando hay trabajo, Y todo trabajo está vacío, excepto cuando hay amor;
Y cuando trabajáis con amor, os atáis a vosotros mismos, y a los demás, y a Dios.
¿Y qué es trabajar con amor? Es tejer la tela con hilos sacados de vuestro corazón, como si vuestro amado fuera a vestir esa tela. Es construir una casa con afecto, como si vuestro amado fuera a habitar esa casa. Es sembrar semillas con ternura y cosechar la mies con alegría, como si vuestro amado fuera a comer el fruto. Es infundir a todas las cosas que fabricáis un soplo de vuestro propio espíritu. Y saber que todos los espíritus permanecen en la dulce presencia.
Con frecuencia os he oído decir, como si hablaseis en sueños: "El que trabaja el mármol, y da forma a la figura de su propia alma en la piedra, es más noble que el que ara la tierra. Y el que se apodera del arco iris para extenderlo sobre la tela a semejanza del hombre, es más que el que fabrica las sandalias para nuestros pies."
Pero yo os digo, no en sueños sino en la plenitud de la vigilia de vuestro mediodía, que el viento no habla más dulcemente al roble gigante que a la más pequeña de todas las hojas. Y sólo aquel que convierte la visión del alma en una forma visible sobre la tierra, puede encontrar paz.
El trabajo es amor hecho visible. Y si no podéis trabajar con amor sino sólo con disgusto, es mejor que abandonéis vuestro trabajo y os sentéis a la puerta del templo y recibáis la limosna de los que trabajan con alegría.
Porque si horneáis el pan con indiferencia, horneáis un pan amargo que sólo apacigua a medias el hambre del hombre. Y si exprimís las uvas con resentimiento, vuestro resentimiento destila un veneno en el vino. Y si cantáis aunque sólo sea como ángeles, y no amáis el canto, ensordecéis los oídos del hombre a las voces del día y a las voces de la noche.”