30/09/2026
Hay historias que no empiezan con una marca, sino con una familia.
Mucho antes de que existiera un atelier, hubo aprendizaje, horas de trabajo y un oficio que fue pasando de una generación a otra gracias a mi padre.
En esta fotografía está mi hermano. Y verla me recuerda que la sastrería no solo se construye con telas, patrones y puntadas. También se construye con vínculos, con años compartidos y con la memoria de quienes estuvieron allí desde el principio.
Porque un oficio puede aprenderse.
Pero el legado se vive.
Y algunas historias, como la nuestra, se siguen escribiendo puntada a puntada.
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