27/12/2025
Querido 2025,
No fuiste un año fácil.
Fuiste un año honesto.
Me enseñaste a escuchar mi cuerpo cuando ya no podía seguir igual,
a respetar mis límites
y a aceptar que parar también es avanzar.
Me pusiste frente a decisiones incómodas,
a procesos lentos
y a silencios donde tuve que aprender a acompañarme.
Hubo momentos de cansancio,
de dudas,
de no saber qué venía después.
Momentos en los que soltar dolía,
pero quedarse dolía más.
Aprendí a cerrar ciclos sin explicarlo todo,
a soltar personas, ideas y expectativas
que ya no tenían lugar en mi vida.
Aprendí que no todo se arregla empujando
y que a veces la verdadera fortaleza
es quedarse quieta y escuchar.
Hoy me despido con gratitud.
Gratitud por lo que quitaste,
porque al irse dejó espacio.
Y gratitud por lo que me ayudaste a ver,
aunque al inicio no lo quisiera entender.
No te romantizo.
No te niego.
Te agradezco.
Porque me dejaste más consciente,
más honesta conmigo
y más clara sobre lo que sí quiero cuidar.
⸻
Querido 2026,
Llego distinta.
Con menos prisa
y más presencia.
Con un corazón más tranquilo
y una mente más clara.
No llego a demostrar nada.
Llego a construirme desde otro lugar.
Con decisiones mejor pensadas,
con más orden
y con una versión de mí que ya no se abandona.
Llego con fe,
pero también con criterio.
Con ganas,
pero sin desesperación.
El pasado sanó.
El aprendizaje quedó.
Y lo que viene lo recibo con respeto, valentía
y la certeza de que esta vez
me elijo primero.
A veces escribirlo también es una forma de cerrar.
Gracias por leer.