03/04/2026
Autor PhD Juan A. Varillas Alzamora
Muchos estudiosos del mundo, se han dado la tarea de abordar, uno de los aspectos más controversiales en la vida de un personaje, fundador de toda una era; el juicio que lo llevó al calvario y a la muerte física, ¿realmente fue legal? Esto nos conlleva a realizar un análisis detallado del proceso, desde el punto de vista jurídico, al juicio emprendido hace miles de años contra uno de los hombres más influyentes en la historia de la humanidad, donde se establece que el proceso judicial
seguido a Jesucristo, no fue justo e imparcial; en definitiva, en el juicio se cometieron los más infames vejámenes en menoscabo de las leyes vigentes en la época. A Jesús lo acusaron injustamente del delito político de sedición y el delito religioso de blasfemia, para finalmente en un acto prevaricador imponerle la pena de crucifixión que no estaba tipificado como delito en las leyes hebreas.
Para empezar a hablar este tema que fue motivo de un trabajo de investigación del suscrito, deseo poner hincapié que el presente estudio se ha visto desde el punto de vista jurídico, debiendo señalar que de conformidad a los análisis críticos de los relatos evangélicos, contrastados con las alusiones a su muerte trasmitidas en el Talmud, de los manuscritos hallados en papiros y otros elementos indiciarios de la época, demuestra que Jesús murió clavado en un madero en forma de una cruz, luego que se le siguiera un proceso judicial.
Entonces cabe la pregunta:
¿Fue legal el juicio que le hicieron a Jesús de Nazareth?
La detención o arresto de Jesús
La detención de Jesús fue realizada por la noche, aproximadamente un día antes de la pascua. Jesús fue llevado ante Anás, Caifás y a la asamblea de los líderes religiosos llamada Sanedrín. Después de esto, fue llevado ante Pilatos, el gobernador
Romano enviado a Herodes y llevado nuevamente de regreso a Pilatos quien finalmente lo sentenció a morir.
Los juicios de Jesús
En cuanto a los delitos que pudiesen llamarse del orden común, la resolución correspondía a los tribunales locales, únicamente los delitos públicos que afectaran al estado romano, esto provocaba la injerencia del procurador romano. Esta dualidad de competencia ocurrió en el caso de Jesús, ya que fue acusado, por delitos políticos y delitos religiosos.
De esta circunstancia se deduce; claramente que el proceso en contra de Jesús se bifurca en dos sentidos, en dos juicios autónomos, que se desarrollaron respectivamente, ante el Sanedrín y ante el procurador o gobernador romano Poncio Pilatos.
En Judea las leyes eran simultáneamente religiosas y jurídicas, se contenían en el antiguo testamento, Torah, sus principios o
derechos fundamentales estaban contenidos en el decálogo de la Ley, es decir en los diez mandamientos.
Los diez mandamientos eran como la Constitución Política, la carta magna, ley de leyes hebreas, contenían normas fundamentales, y normas rectoras de la conducta del hombre, frente al ser supremo (religiosas), así como del comportamiento de los hombres, entre sí y ante la sociedad.
Es más, el decálogo era la fuente principal del derecho penal hebreo y su violación no solamente tenía efectos jurídicos, sino era una ofensa a Dios; y no solamente eso, sino era una injuria al mismo pueblo judío.
Igualmente este derecho derivó de los cinco libros que forman el Pentateuco y que los hebreos denominaron Torá o Ley, siendo tales libros: el Génesis, el Éxodo, el Levítico, los Números y el Deuteronomio. En ellos se encuentra lo que se conoce como tipificación delictiva actualmente; es decir los hechos fácticos tenían que estar subsumidos en el Torá.