23/04/2017
Lima ya tiene un plan...
Señor Presidente, Lima si tiene un Plan, haga que se cumpla
Nunca pensé que una política descentralista como yo iba a escribir estas palabras pero ante la evidencia de la emergencia en la capital, de la ausencia efectiva de gobierno en ésta, después de ser testigo estos más de dos años de la desidia del Concejo Metropolitano en discutir y aprobar el urgente Plan Urbano, frente la necesidad de reconstruir planificadamente la Lima ordenada, justa, moderna, segura y pujante que necesitamos, como ciudadana y ex alcaldesa de Lima, pido al Gobierno Central que se haga cargo de ejecutar el PLAM2035.
Hace 25 años fue la última vez que la Municipalidad Metropolitana de Lima aprobó un plan urbano para la metrópoli, fue en 1992 cuando se puso en vigencia el Plan de Desarrollo Metropolitano de Lima-Callao 1990-2010 (PLANMET). Este plan sufrió una rápida desactualización debido a los cambios estructurales del Estado el mismo año de su aprobación por el Golpe de Estado de Fujimori, la recentralización y la consecuente concentración de competencias arrancadas al gobierno de la Capital en medio de la sistémica corrupción y el autoritarismo, de la promoción de la informalidad en el transporte público, entre otros factores; en segundo lugar, la acelerada transformación que experimentó la ciudad en los años siguientes y finalmente, por el poco interés de todas las administraciones municipales en gestionar el ordenamiento territorial y desarrollo urbano de Lima. Un ejemplo de este desfase es la ausencia de un enfoque de gestión de riesgos en el PLANMET pues el marco normativo, estudios específicos e instrumentos de gestión se fueron generando progresivamente en los años posteriores a su elaboración.
25 años después, lo que se vive en Huaycoloro, lo experimentado en Carapongo, en Comas con el desborde del Chillón, la activación de la mayoría de las quebradas en Chosica, en Punta Hermosa, en tantos lugares con arrasadores huaycos, todos hemos sufrido la consecuencia de no contar con un plan urbano actualizado y en ejecución.
En el 2013, nuestra gestión municipal convocó a un equipo de técnicos independientes e invirtió recursos públicos para afrontar el desafío de elaborar un nuevo plan urbano para la Metrópoli. Entre los diversos temas trabajados (movilidad, vivienda, medio ambiente, patrimonio histórico, etc.), la gestión de riesgos de desastres fue uno de los principales y por lo mismo fue abordado de manera transversal en los diagnósticos, en la propuesta de planeamiento y en la cartera de proyectos.
1. Diagnóstico
En el diagnóstico urbanístico de la Metrópoli se dedica un capítulo exclusivo a la Gestión de Riesgos de Desastres (página 778). Uno de los principales peligros identificados es el que se genera por las lluvias intensas y desbordes de ríos (fenómenos de origen hidrometeorológico). En relación a la vulnerabilidad urbana, el análisis se priorizó en las infraestructuras de servicios urbanos (agua potable, infraestructura vial, servicios hospitalarios) y la infraestructura de vivienda.
Sobre los riesgos de desastres propiamente dichos, se identificó las principales zonas críticas de la Metrópoli, una de las cuales corresponde a la Alteración de cursos de agua que se refiere específicamente los ríos y sus zonas contiguas, donde se indica literalmente:
“El progresivo crecimiento de la ciudad y el emplazamiento de su infraestructura han tenido que acomodarse a las condiciones físicas que los tres ríos habían configurado en el territorio. Sin embargo, en muchos casos este acondicionamiento no ha respetado las condiciones naturales del medio físico y ha desconocido las implicancias de los cursos superficiales de agua.” (página 803)
Se identifica los recursos urbanos con los que debe contar la ciudad para afrontar situaciones de emergencia o desastres como los centros de decisión e intervención (…) o las áreas potenciales para albergues (…) (páginas 805-807).
La gestión de riesgos se aborda también transversalmente en otros diagnósticos temáticos como en el de medio ambiente donde, en relación a la vulnerabilidad de la metrópoli frente al cambio climático, se indica literalmente:
”Huaycos e inundaciones asociados a eventos extremos de precipitación podrían afectar infraestructuras vitales (centrales hidroeléctricas en la cuenca del Rímac, vías de comunicación arteriales, planta de agua La Atarjea) y la vivienda de poblaciones ubicadas en las riberas fluviales, zonas inundables y laderas de cerros” (página 218)
2. La propuesta
La propuesta del PLAM2035 aborda diversos aspectos los cuales se desarrollan a través de una serie de instrumentos de planeamiento urbano detallados a continuación pero destacando lo concerniente a la gestión de riesgos y de manera específica a la ocurrencia de huaycos y desborde de los ríos, que son los temas que motivan el presente resumen.
Visión a futuro
Para construir la visión a futuro de la Metrópoli se definieron seis lineamentos de desarrollo urbano, uno de los cuales corresponde específicamente a la prevención de desastres. Expresamente indica lo siguiente: “Ciudad sostenible y resiliente: que hace uso racional de sus recursos, reduce la vulnerabilidad de sus zonas críticas y protege sus líneas vitales” (página 862)
La regulación del suelo
La primera calificación del suelo corresponde a la definición de su régimen en base a tres categorías básicas: suelo urbano, urbanizable y no urbanizable. El análisis de riesgos fue aplicado para definir las tres categorías. En el caso de la delimitación del suelo no urbanizable, por ejemplo, se consideró el peligro sísmico y el de inundaciones (fluvial o tsunami). (página 896)
Habiendo definido el régimen de suelo, se realizó una segunda clasificación en base a áreas de tratamiento normativo (ATN). En este proceso se identificó diversas áreas urbanizadas informalmente en terrenos de riesgo irreversible ubicados principalmente en laderas de cerros y quebradas. Algunas de estas áreas fueron zonificadas en años anteriores por la misma MML para uso residencial y otras tituladas por COFOPRI. A pesar de esto, estas áreas deben ser desclasificadas como suelo urbano y recalificarse como suelo no urbanizable (página 1062). Esta demás decir que no deben ser formalizadas por la imposibilidad de mitigar el riesgo o dotarlas de infraestructura y servicios. Se estimó en 250,000 personas, la cantidad de habitantes en zonas de riesgo irreversible.
Los sistemas urbanísticos
Constituyen las líneas vitales de la metrópoli las cuales permiten abastecer las principales necesidades de sus habitantes. Deben ser protegidas frente a los riesgos de desastres y cuando este ocurra deben ser recuperadas en el menor tiempo posible para permitir el desarrollo de las actividades cotidianas de sus habitantes.
- En el sistema vial de la metrópoli es altamente vulnerable pues posee pocas vías importantes que garanticen una conexión eficiente de sectores interdistritales. Ante el colapso de una de ellas, se corre el riesgo de afectar significativamente el traslado de personas, mercancía y ayuda de emergencia. Se propone una vía periurbana (página 916) y nuevos puentes sobre el río Rímac para evitar queden incomunicados los sectores norte y sur de la metrópoli en caso colapsen los actuales (página 946).
- El sistema de espacios abiertos e infraestructura ecológica incorpora un nuevo enfoque destacando la capacidad que tienen los espacios públicos de cumplir funciones ambientales, necesarias para la sostenibilidad de la metrópoli. Por ejemplo, los frentes ribereños no deben ser sólo espacios públicos recreativos pues pueden contribuir de manera determinante a la mejora de la calidad del aire, la mitigación de riesgos y el ahorro de agua. (página 952)
- En el sistema de equipamientos, se identificó la carencia de equipamientos de salud y de seguridad en diversos sectores de la metrópoli siendo este un factor que contribuye a la vulnerabilidad social de grandes áreas residenciales, principalmente de estratos populares. (página 980)
- En el sistema de servicios básicos, la evaluación se concentró en la red de saneamiento que involucra el abastecimiento de agua y el alcantarillado, tomando como base el Plan Maestro para Lima y Callao 2012-2040 de SEDAPAL. (página 1041)
3. Proyectos
El PLAM2035 contiene una extensa cartera de proyectos algunos de los cuales son estratégico para la prevención de desastres. A continuación se detalla de manera específica una selección de aquellos que pueden contribuir a mitigar los efectos de las caídas de huaycos y desbordes de ríos.
- En el río Rimac se plantea abordar su recuperación a través de un plan director de carácter metropolitano que involucra a todos los distritos que atraviesa (página 1003). Para esto es necesario culminar la monumentación de la faja marginal a cargo de la Autoridad Nacional del Agua de manera que se pueda cuantificar de manera precisa las áreas a reubicar a lo largo de los 50 km de recorrido del río dentro de la Metrópoli. De manera específica se desarrollaron proyectos para un sector en la Zona Este (Chaclacayo) (página 1093) y otro para la zona central (Centro Histórico y distrito del Rímac).
- En el Río Lurín se propone un plan director desde la zona de Cieneguilla hasta su desembocadura en el litoral (página 1015). De manera específica se propone un parque ribereño en un sector específico de su recorrido que incluye defensas para prevenir la erosión del cauce y equipamientos públicos (página 1101).
- En el río Chillón se elaboró un proyecto prototipo para el sector específico de Chuquitanta (página 1115) que consiste en la creación de un parque lineal que incluye no sólo la construcción de defensas ribereñas y protección del cauce sino un aprovechamiento de las distintas fuentes de agua residual para maximizar su reutilización.
Conclusión
En diciembre del año 2014, se culminó la propuesta técnica del Plan Metropolitano de Desarrollo Urbano para Lima y Callao al 2035 (PLAM2035) la misma que me fue entregada y públicamente presentada antes del cambio de gestión. Fue entregada por nuestra administración a la entrante durante el proceso de transferencia. De acuerdo a lo que establecen las normas municipales, debía iniciarse un proceso de difusión pública en el que se reciben aportes, observaciones y propuestas de la sociedad civil en su conjunto para un reajuste de la propuesta técnica inicial. Lo siguiente, el ingreso a un debate político en el Concejo Metropolitano quien finalmente lo aprobaría. Ninguna acción del proceso de consulta se ha llevado a cabo hasta ahora. Ante esto, la vigencia del PLANMET del año 1992 ha sido ampliada indefinidamente a pesar de su evidente desfase con los desafíos actuales de la Metrópoli.
Si en unos años se vuelven a vivir los desastres ocurridos en Lima, nadie va a perdonar a quienes se lavaron las manos dejando a la ciudad capital librada a su suerte, a merced de ambiciosos traficantes de tierras con armas, de los traficantes de cuello blanco en los concejos municipales que hacen lo que quieren con los cambios de uso del suelo para llenarse los bolsillos, de los políticos populistas que compran votos con la necesidad de vivienda de los más pobres y, lo digo con pena también, de la negligencia de las autoridades.
La reconstrucción de Lima necesita un Plan, el PLAM2035 existe. Manos a la obra.
(Agradezco a Jose García Calderón, Ex Coordinador Técnico PLAM2035 por su colaboración técnica en este post)